《El fugitivo》, poema de Tarás Schevchenko

Otro poema inspirado, junto con La Princesa (enlace) en la injusticia de la servidumbre, la esclavitud y la opresión.

Lo escribió en un pequeño cuaderno que guardaba dentro de su bota, y en 1858 lo sacó a la luz.

EL FUGITIVO

Errante en tierras extrañas
Yo vi aI anciano un domingo
Por el Elek (1). Era un triste
Ucraniano fugitivo.
Nos sentamos en la hierba
Y a conversar nos pusimos.
Su Volyn (2) santa evocó.

Y sus años mozos, idos.
“La vida es larga, muy larga
— comentó el viejo, contrito —
Todo tiene en Dios su origen.
Y cada hombre supino
Nada hará solo, sin Dios.
Te confieso, como amigo,
Que en vano trunqué mi vida,
Mi desventurado sino.
De ningún hombre me quejo
Y nada a nadie le pido.
Moriré en extrañas tierras,
Acosado y perseguido”.
El viejo se echó a llorar.
Yo le dije: “Hermano mío,
Mientras en la jata viva
La esperanza, ¡que su nido
Tenga allí! Nunca la expulses.
Y que ella, en noches de frío,
Caliente muros y techo;
Que los ojos revejidos
Derramen lágrimas jóvenes;
Que el corazón, todo limpio
Por las lágrimas vertidas,
Como leve pajarillo
Vuele a la tierra natal,
Al patrio solar querido”.

“Muchas cosas ya no existen
— Dijo el viejo—, ha discurrido
Por el Ikvá (3) no poca agua.
A su orilla, un pueblecito
Había. Allí crecí yo,
Fue para infortunio mío
Y para perdición mía.
¡Sí, mi sino fue maldito!
La pañi (4) de aquel poblado
Me admitió de criadito
Para que yo cada día
Divirtiera a sus dos hijos.
Tenían ellos mi edad
Y crecieron señoritos,
Crecieron como cachorros,
Ya mordían de lo lindo
A otros muchachos y a mí.
A los dos señoritingos
La escritura les enseñan
Y yo con los dos escribo.
El aprender la escritura
Me costó llantos, suplicios.
¿Cómo iban a enseñarme
A mí, desvalido niño?
Yo les salía más barato
Que les salían sus perritos.
Saber implorar a Dios,
Arar duro y sin respiro,
Tal es la suerte del pobre
Y es del esclavo el destino.
Los años pasan, yo crezco.
A la señora le pido
Que me libere. Se niega.
‘Iré de soldado’, digo.
Tampoco me lo permite.
Yo no tenía otro camino
Que el de empuñar el arado.
Ella envió sus dos hijos
Para servir en la Guardia.

Amarga vida me advino.
Tras el arado iba yo,
Desdichado huerfanito.
Una criada había entonces
En la casa del vecino.
Y yo… ¡Desgracia la mía!
Era ella un capullito,
Una tierna criatura.
¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío,
No soy quién para juzgarte
Ni oponerme a tu albedrío!
Para mi infelicidad
Crecía aquel pimpollito.
Sin tiempo para adorarla,
Pensé unir nuestros destinos,
Casarme con la mozuela,
Vivir nuestro amor tranquilos.

A Dios у a los hombres quise
Demostrarles mi cariño,
Pero resultó…
Compramos
Prendas para bien vestirnos,
Preparamos la cerveza
Y beberla no pudimos.
Sucedió que nuestra pañi
Un viejo truhán lascivo
Tenía de mayordomo.
Él nos robó los vestidos,
El vertió nuestra cerveza
En tierra, él asimismo
Quitó la honra a mi amada
Y… basta ya, buen amigo,
Recordarlo no es del caso.
Ella se fue y no la he visto
Jamás. Yo dejé la jata,
Dejé el arado, el plantío,
Todo lo dejé y me fui,
Me fui en busca de otro oficio.
Me coloco de escribiente.
Pasa un año rapidísimo.
Con buenos mozos alterno
Y con todos fraternizo.
Así transcurre otro año.
Vuelven los dos señoritos
Al año siguiente justo.
Y vuelven ya prometidos.
En espera de sus bodas
Van de juerga y de bullicio.
Escogen a las mocitas
Como en corral de novillas.
¡Pues no faltaría más!…
¡Para eso son mozos ricos!
Boda también esperábamos
Algunos. Llegó el Domingo
De Pascua y en la capilla
De su propio domicilio
Los dos liajes casáronse.
El mundo no ha conocido
Dos parejas tan gallardas.
¡Qué música y regocijos!
Fuéronse de la capilla

Los cónyuges a sus nidos,
Mas a ellos y a su séquito
Al encuentro les salimos
Y sin compasión alguna
Los pasamos a cuchillo.
Allí, en el cieno, tumbados
Quedaron como cerditos.
Ni uno se salvó. Nosotros
Fuimos buscando escondrijo
Nos sirvió de jata verde
Un bosque espeso y bravio.
También de jata servían
Las praderas y los ríos,
Las estepas, las barrancas
Que nos daban buen abrigo.
Libres allí descansábamos
Y libres nos divertíamos.
Nombráronme cabecilla.
La familia aquella, amigo,
Iba creciendo a diario.
Cien sumaban ya los míos.
Corría sangre de cerdo,
Sangre de los panes ricos.
Sin compasión y sin odio,
Buena degollina hicimos.
Por degollar, simplemente.
Tres años llevé cuchillos
Como carnicero ebrio.
Llantos, sangre, incendios, gritos:
A todo me acostumbré.
Hincaba en la lanza a un niño,
Luego lo asaba en la lumbre.
O sobre un caballo pío
Amarraba a una polaca
Desnuda, de cuerpo lindo,
Y soltaba en plena estepa
El corcel a su albedrío.
Entonces hubo de todo
Y al fin todo me dio hastío.
Roto quedé. ¡Dura vida,
De escondrijo en escondrijo!
Para dejar de sufrir
Pensé allí en el suicidio
Y me hubiera degollado.

Mas un milagro divino
Me salvó a mí, miserable.
Salía con el cuchillo,
Por el bosque de Brovarí (5),
A matarme decidido.
Amanecía. Y a Kyiv
Viendo estoy, a Kyiv bendito,
Como pendiendo del cielo.
Refulgían, ¡qué prodigio!
Sacros templos, como hablando
Con el propio Jesucristo.
Estupefacto me quedo.
Tal como en el cielo mismo,
Suenan de Kyiv las campanas.
¡O, Dios mío, Dios querido,
Qué maravilloso eres!
Hasta el mediodía, de fijo,
Llorando sin pausa estuve.
Después sentí gran alivio,
Desapareció mi pena
Y me creí renacido.
Miré en torno y, santiguándome,
De Kyiv tomé el camino:
Más que a rezar a los santos,
A presentarme sumiso
Al tribunal de los hombres
Y esperar su humano juicio”.

Escrito durante el primer semestre de 1848
en la fortaleza de Orsk
1. Elek (Ilek) — afluente del rio Ural.
2. Volyn — Volinia, región geográfica e histórica al noroeste de Ucrania.
3. Ikvá — río en la región de Volinia.
4. Pañi — señora, terrateniente.
5. Bosque de Brovarí — situado en la margen izquierda del Dnipro, no lejos de Kyiv.

Crayon Pastel. Retrato de Taras Schevchenko

La Princesa-Княжна (Poema de Taras Schevchenko)

Un poema escrito en 1847 (entre fines de  junio y diciembre) por el gran escritor, poeta y pintor ucraniano durante su prisión en Orsk, tras su encarcelamiento y exilio debido al poema “Sueño” el 8 de junio de ese año. (enlace)

El zar había prohibido expresamente que el poeta tuviese acceso a papel y lápiz o algún otro medio para escribir.

S. Kruchakov. Oleo de 1939. “Tarás Schevchenko en la fortaleza de Orsk”

Sin embargo, el gran Taras Schevchenko logró evadir este mandato y esconder dentro de su bota un pequeño cuaderno, en el que escribió varios poemas, incluído este. (Fuente-pdf descargable)

Cuando Tarás tuvo finalmente acceso libre a medios de escritura, pasó a su “Pequeño libro” este y los otros poemas escritos durante la época de su prisión, como por ejemplo “El Fugitivo”.

Entre el 21 y el 24 de febrero de 1858, Schevchenko trasladó los escritos del “Pequeño libro”, realizando algunas modificaciones. Se ve que dató “Княжна” el 21 de Febrero de 1858.

Las líneas 1 a 32 fuefon agregadas en 1860 a modo de introducción.


Esta historia supuestamente fue narrada al escritor por una monja de Orsk que conoció a la princesa quien se recluyó en el monasterio por vergüenza al haber sido violada por su padre; según describe la narración, ella había estado ausente tras la muerte de su madre, pues fue enviada a Kyiv a estudiar, por lo que era prácticamente una desconocida para su padre.

La monja también muestra a Tarás Schevchenko la tumba de la princesa.

El poeta estuvo interesado durante su estancia en Orsk en la vida de los kazajos, y paseaba por el castillo, aprendiendo también sus canciones y leyendas y pintó escenas de su vida.

La fortaleza de Orsk fue fundada en agosto de 1735 por Ivan K. Kirilov; también se le conoce como “Orenburg”.

 

LA PRINCESA 

¡Lucero de la noche,
Lucero mío!
¡Sobre los montes álzate!
Hablemos despacito,
Aunque estoy prisionero.
Dime cómo, dímelo,
Se extingue el sol detrás del monte,
Con su brillo;
Cómo el agua del Dnipro
La bebe el arcoíris, dímelo;
Cómo el alto chopo extendió
Sus ramas en prodigio…
Cómo se inclinó el sauce
Sobre las aguas y dime asimismo
Cómo sobre ellas extendió
La enramada que en su verde enredijo
Está meciendo, está acunando 
No bautizados niños;
Cómo, dentro de un túmulo, en el campo
Pasa sus noches el vampiro;
Cómo en el bosque gritan las cornejas
(Presentirán algo maligno);
Dime cómo la hierba del sueño, por la noche,
Florece ya en el valle, dilo.
Háblame de la gente…
Pero no, no es preciso.
¿Quién, quién no la conoce? ¡Yo,
bien que la conozco!
¡Mi lucero, único amigo mío!
Ve a saber lo que pasa allá en Ucrania…
Lo que yo se, hoy quiero referírtelo.
No dormiré esta noche. Tú, mañana, temprano,
A Dios has de contárselo despacio, despacito…

¡El poblado! ¡Se acabaron ya las penas!..
¡Un poblado, ya, por fin, de nuestra Ucrania!
¡Un pascual huevo pintado, se diría
— Zambullido en su pequeña y verde algaba—,
Con sus huertos florecientes!
Reverbera la blancura de las jatas.
Sobre el monte, los palacios señoriales,
Maravilla que nos pasma.
Chopos, chopos en redor,
Con sus copas ya rizadas;
Más allá, bosques y bosques y más valles.
Tras el Dnipro azulean las alcarrias.
Tiene Dios, el mismo Dios, sobre el poblado
Su morada.

Son las jatas, a primera vista, alegres.
Suena arriba, en los palacios, algazara.
¡Ojalá, todos, cubiertos de zarzales os veáis!
¡De vosotros, nadie pueda hallar la traza!
A este plácido poblado llegó un día,
De la muy hermosa Ucrania,
Un desenfrenado príncipe con su princesa.
No eran viejos y vivían a sus anchas
En la paz y en la fortuna.
Sobre el monte, sus mansiones bien holgadas;
En el prado, una laguna caudalosa;
En la muy verde ribera, una ruzafa,
Chopos, sauces, y molinos ruidosos, y del río
A lo largo, del poblado la ancha franja.

Opulento era el festín, de cuando en cuando.
En invierno, en el estío, buena música sonaba;
Sin cesar, vinos corrían. A los huéspedes,
De beber continuamente se les daba…
De invitado en invitado, el señor príncipe
Marcha, marcha,
Va llenándoles las copas a los tímidos,
“Vivas” lanza.
Se divierte el señor príncipe, se divierten los señores.
Ya hay beodos en el suelo. Igual cuadro habrá mañana.

Alborotan,
Se solazan.
Día tras otro,
Días pasan.
Campesinos gimen, gimen en los pueblos…
Van los jueces elevando a Dios plegarias…
Entretanto, los juerguistas vociferan:
“¡Viva, viva nuestro principe, porque mucho ama a la
patria
Y es hermano de los pobres!”. Y el patriota tan amigo
De los pobres, le arrebata,
Con la hija, la ternera al lugareño.
Pero Dios no sabe nada
O lo sabe
Y se lo calla.

En su alcoba, la princesa
Está encerrada.
El hermano de los pobres no consiente
Que ella salga hasta el zaguán. Por tu culpa, por tu falta:
Tú, con él, bien te escapaste y te casaste,
Bien tus padres se negaban:
“¿Para qué subir tan alto?”. Por el príncipe,
Sin embargo, más y más empecinada,
¡Ahora, míralo, ahí lo tienes!
¡Te saliste con la tuya! ¡Buen provecho que te haga!

¡Morirás en el desierto tú, querida!
Tal como una campanilla de las nieves, agostada
En los días de primavera, sin saber qué es regocijo;
Tú los días habrás vivido sin gozarla,
Sin saber por qué se quieren con ardor hombre y mujer.
¡Y, Señor, ella quería vivir mucho, ella soñaba
Con la entrega más cabal, con darse toda,
Una hora por lo menos, al amor! ¡Y, embelesada,
Sólo un año, sólo un año tan siquiera ver el mundo!
Pero nunca pudo ser, aunque nada le faltara.
Ya la madre le dio todo,
La hermosura, a su hija bienamada.
Por lo menos, hija, reza ante tu imagen
Cual se reza ante la imagen de una santa…
¡Hermosura mía, joven,
Cuánto eres desgraciada!
Vivir bien, un buen vivir con buenas obras
Que de Dios son alabanza,
Para que las gentes queden, de unos ojos juveniles,
Admiradas…
Pero no: los ojos pardos su destino ya lo tienen
Señalado: en soledad ellos se apagan.

¿Voluntad de Dios? ¡Dios mío!
Voluntad, razón, beldad tú nos regalas
Y también un corazón que puro es. ¡Ah, pero, luego,
A ese mismo corazón le pones trabas!
No le dejarás que viva, que contemple, jubiloso,
El edén, el mundo inmenso, y que admire y rece hasta
Que, de puro fatigado, uno tiéndase a dormir
Ese sueño que ya nunca más se acaba.

En el mundo falta alegría
Si el corazón no tiene a quién amar.
A mi joven princesa, desde ahora
Se le comienzan a secar
La hermosura y el corazón.
Ella, como en el yermo, se comienza a agostar
En vano. ¿Acaso esto no asusta?
Reza y reza, la vida pide a Dios, al rezar

.

Parecía tener a quien querer:
En sus entrañas iba un niño ya,
Y era su orgullo él, era su amor.
Dios le dé vida hasta que exista más
Alegría en el mundo:
Contemplar y besar
A la hija única
Y su primer grito escuchar.
¡Ay, niños! ¡Niños! ¡Niños!
¡Sois una gran felicidad!
Secáronse las lágrimas,
El sol volvió a brillar
Y la princesa, con su hijita,
Otra mujer parecía ya,
Cual si hubiera vuelto a nacer:
Se la oía cantar,
A su niña cosíale camisillas de seda,
Bañábala, mecíala, de comer le iba a dar.
Como se sabe, las princesas
Dan a luz y no saben más.
Ellas no tienen cuenta
De amamantar ni de cuidar,
Mas se lamentan luego:
“¡Ay, que habrá de olvidarme mi Paul o mi Filat!”.

Pero ¿tan sólo porque le trajiste a la vida
Él te va a recordar?
Ella sí, mi princesa
Bien a su hija la sabía criar
Y al príncipe-marido borrachín
No le dejaba a la cuna llegar.
Como manzana en pomarada
Crecía la niñita y empezó a balbucear.
La princesa empezó a enseñarle
La palabra ‘‘mamá”,
Mas no “papá”. Libros de estampas
Le compró en Romní, en la ciudad,
Y le contó cuentos. La niña
Principió a asimilar
Su abecedario por estampas;
Pronto, a Dios le aprendió a rezar.
A diario la mamá bañábala, acostábala.
Y, a molestarla, nada, nadie pudo llegar.
La mamá casi todas las noches las pasaba
En vela; en contemplar,
Extática, a su linda princesita…
¡Hasta en la boda de ésta dio en pensar!

Con su niña sentíase muy dichosa la madre,
Y lloraba: las trenzas pronto le soltarán…
Y al marido borracho
Como para al dolor tornar,
Lo recordó vestido de uniforme.
Así lo vio y se echó a llorar,
Cerró los ojos. Y la niña,
Como si algo supiera, “no, no llores, mamá
— Semejaba decirle — No habrá que deshacer
Mis prodigiosas trenzas, ya me las cortarán…”
La niña hermosa, cada día,
Mucho gozo le viene a dar
A su dichosa madre.
Como un chopo ya crece, igual.
Deja maravilladas a las gentes.
Crece, mas poco durará
La dicha de la madre: a la princesa
Dios la va a castigar,
Va a fulminarla como un rayo…
Mas ¿por qué? Nadie sabe qué pensar;
Ignoramos por qué se muere el bien,
Por qué revive el mal.
Enferma cayó la princesa
Y hasta el príncipe se hubo de inquietar,
Salió en busca de curanderas
De poblado en poblado, de acá a allá.
Aparecieron muchas. Todo el mundo
Andaba de cabeza: curar y más curar…
Hasta que a la infeliz en su ataúd
Húbola un día que acostar.

No existe la princesa cariñosa.
Suena la música, de nuevo,
Cada noche. Ya la hija única
Se quedó huérfana en el pueblo,
Cual hoja que ha caído de una rama.
Casi hambrienta, descalza, en mucho tiempo
No cambia de camisa, al sol se tuesta,
Las hierbas chupa, son con arena sus juegos,
Se baña en compañía de otros niños…
Lávate bien, tu madre te está viendo,
Amiguita, mas ella no conoce
A su niña entre tantos arrapiezos,
Ella piensa que has desaparecido…
Lávate, recobra tu aspecto,
Reconozca la madre a su hija única…
Para qué bendiga al Eterno
Por ser tan bueno tu destino.
Se lavó. La ayudaron. La vistieron.’
Y la enviaron a un colegio, a Kyiv.
La música suena de nuevo…
El príncipe disfruta con sus huéspedes,
Su palacio retumba de cantos y jaleos
Mientras se mueren de hambre
Las gentes en los pueblos…
Gime, gime por toda Ucrania
El castigo de Dios, el hambre.
Púdrense las hacinas. Mueren
Las gentes, por millares.

Y los señores venden el salvado
A los negociantes;
Rezan a Dios, se regocijan
De que, un año más, el pan falte.
Lo pasarán muy bien nuestros señores
Por doquier, en París o en otra parte.
¿Sabe esto Dios? Seria maravilloso
Que lo oyese, lo viese y no lo condenase.
¡Se ve que su paciencia es demasiada!
Ucrania está pasando años letales.
En su poblado, el príncipe lo ve:
Los siervos de la gleba mueren de hambre,
Las hacinas se pudren
Y él bebe y goza, espera al comerciante
Judío, que no aparece…
Y he aquí que crecen los trigales,
Se alegra el campesino, reza a Dios…
Y, de repente, traen,
Traen de Kyiv a la princesita.
¿Ya por fin el sol sale
Sobre el pueblo expoliado?
Contemplándola, vemos a la princesa madre:
Cejinegra, ojos castaños.
Triste se ve. ¿Triste a nativitate?
¿Por qué suspira tanto?
¿No será que ama a alguien
De todo corazón? Es joven… ¡Nada de eso!
Como a la golondrina, la vida le era amable,
Y amable el mundo visto desde Kyiv.
No vio los pueblos miserables
Sino al volver a casa;
Su alegría perdió desde ese instante.

Como paloma de alas azuladas,
Sobrevoló el poblado,
A todos vio y en casa de todos se la vio,
Y todos se alegraron.
Si para algunos tuvo palabras caricieras,
Con otros al hablar fue preguntando.
Cada día, ayudaba a cada uno
Y a todos, de visita en el poblado.
Hasta en su propia alcoba se hacinaban los huérfanos,

De “madre santa” ya le daban trato.
Y por ella rezaba el pueblo todo.
Entretanto,
Unos judíos con dinero llegan
Al poblado.
Muy contento está el príncipe, les vende
Cereal y salvado.
A quienes sobreviven en la aldea,
Los envía al trabajo.
Y todo queda listo en una hora,
Trillado y aventado.
Y aquella misma noche
Reúne el príncipe invitados
Y bebe, y se divierte con ellos en el parque.
No habrá en la casa escándalos,
Porque la niña duerme
Y despertarla está vedado.

En el parque hay ruido, hay alboroto.
Camorristas entonan
Licenciosas canciones.
Estridente, disuena
La carcajada de una
Mujer que está beoda.
Grita el amo: “¡Diviértanse
Mientras mi hija reposa!”

Solitaria, en su cuarto
La niña está encerrada
Y mira: sobre el monte,
Lenta, la luna anaranjada
Ya sale de las nubes; parecen revivir
Los montes; en el valle, los robles se separan
De los bosques; lentos espectros, buhos,
Lechuzas, en la noche, de los tejados se alzan,
Por todas partes se oye
Croar las ranas…
Lleno el cielo de luces. Ojos, ved que alborea;
Ya la luna se torna grana.
Miradla mientras os calienta
Y los astros el sueño os arrebatan.
Cabeza apoyada en el brazo,
La princesita junto a la ventana
Sentada está…
De mirar cansada,
Prorrumpe en llanto. ¿El corazón
Le avisará alguna desgracia?
¡A la postre, lo mismo da!
Derramó algunas lágrimas;
Luego, fue una sonrisa;
Después, una plegaria.
Se acostó y, muy en breve,
Dormida estaba.

Sembrado estaba el parque
De botellas, de huéspedes: allí donde caían,
Allí quedaban. Y el señor, de pie,
Un vaso lleno a rebosar bebía.
Y andando sin tropiezos
Fue a la alcoba… ¡Asquerosa víbora!
¿Adonde vas? ¡Piénsalo bien!
¡Nada! Llaves sacó, puertas abría
Y se metió en la cama
De su hija…
¡Virgen, despierta, virgen!
¡Va a morderte, mata la víbora!
¡Mátala! ¡Dios perdonará!
¡El puñal coge y a la Cenicienta imita!
¡Ella no teme al cielo,
Después que a su padre acuchilla!
Mas no se despierta la doncella,
Es hondo el sueño de la princesita.
Y Dios, que todo ve, se calla,
Consumar deja grandes ignominias.
En silencio está todo… Pasa el tiempo…
Después de un grito, mucha gritería.
En la mansión se oyeron lloros
Y a los buhos se oyó… Luego, nada se oía.
Mudo todo quedó
Y en esta hora tranquila
Empezó a arder la paja en el granero.
Ya las estrellas extinguidas,
Ni una palabra ni una voz se alzaban.
Roncaban en el parque los juerguistas.
Se agolparon las gentes, contemplando
Cómo el humo a los cielos ascendía…

Despertáronse los huéspedes.
Las cosas andaban mal
Y al príncipe abandonaron
Sin una palabra hablar,
Sin un suspiro… Nosotros
Así le hemos de dejar.
Así le dejará Dios.
A ti no te abandonará
La desdicha desde ahora
Y para siempre jamás,
Princesita sin ventura
Y flor que tronchada está.
Atroz destino en el mundo
El que te vino a tocar:
Los pecados, los pecados
Más horrendos expiar.
¡Los pecados de tu padre!
Tú no la has de abandonar,
Destino bellaco, hasta
Que ya la abrume la edad.
Ni en exilio ni en desierto.
Por doquier la alcanzarás
Si nunca tú la abandonas;
Y si de ella en el sepulcro
No te has de separar,
En él, destino bellaco,
Tú mismo la enterrarás.

Nadie vio ni oyó por dónde
Desapareció: jamás.
Creyeron que en el incendio
La muerte la fue a encontrar.

Muy triste se halla el poblado;
Negros los muros están
Del palacio. Enfermo, el príncipe
No se levantará más.
Nadie acude a visitarle,
Nadie le viene a ayudar;
Viejo pecador, no tiene
Quien lo cuide en su infernal
Palacio. Los campesinos,
Cuando a Dios quieren rezar,
Le piden que la princesa
Pueda al poblado tornar,
Aunque no saben de dónde.
Mas ella no volverá.
¿En dónde se habrá ocultado?
A Kyiv fue a profesar,
Se hizo monja de clausura.

Nacer y vivir, y amar;
Con su virginal belleza,
Fama de santa gozar
Entre pecadores; siempre
Hacer el bien, nunca el mal,
Y, luego, en un monasterio,
La vida así terminar…
Caminando por Ucrania,
A Chiguirín * fui a parar
Una vez, al monasterio.
Tras las arenas está
Escondido, solitario,
Del pantano al matorral.
A una monja muy anciana,
Esto le oí yo contar:
— Del otro lado del Dnipro,
Logró al cenobio llegar
Una princesa. Pasó
Allí la noche, no más,
Pues entregó a Dios el alma
En temprana mocedad.
Muy esbelta era, morena,
Tostada del sol la faz;
Enferma se había sentido
Ya tres semanas atrás.
Aún a la hermana Xenia
Y a mí nos pudo contar
Todo. Se murió. ¡Por dónde
No anduvo!… ¡Cuánto lugar
Sagrado ella vio!… Y, la pobre,
Aquí se vino a acabar…
Allí, al costado, es su tumba…
Todavía sin cruz está.

[Segundo semestre de 1847 

Fortaleza de Orsk

* Chiguirín — antigua ciudad ucraniana (hoy centro administrativo en la región de Cherkasy) En 1648—1654 fue residencia de Bogdán Jmelnitski, relevante estadista y militar, que encabezó la lucha del pueblo ucraniano contra la Polonia feudal.

Щоб марніли в самотині…
Може, Бог так хоче?
Боже! Боже! Даєш волю
І розум на світі,
Красу даєш, серце чисте…
Та не даєш жити.

 

El poema en su idioma original: КНЯЖНА


Fuente

V. Kassian. Acuarela de 1934. Ilustración al poema “La Princesa”

Poema en Ucraniano

VIDEOS

Т.Г.Шевченко-200.Моноспектакль “КНЯЖНА”.Исп.Н.Морозова-Шимада.Ч.2.Киев.

https://m.youtube.com/watch?v=0CfMTAt-XH0

https://m.youtube.com/watch?v=agjXj_f2Oig

Noches de Doncella

Un poema de Tarás Schevchenko de titulo “Дівчинії ночі” publicado en 1844 en San Petersburgo, de su colección “Kobzar”.

Muchas culturas le cantan especialmente al amor, otras a la juventud, pero para el pueblo ucraniano es especialmente importante y recurrente el tema de la castidad, y sobre todo de recibir al amor, al esposo, y traspasar esa linea entre la soltería y la vida de mujer casada. De los casi 120 artículos que llevamos escritos sobre diversas canciones, tradiciones o elementos culturales dentro del folclore de este pueblo, por lo menos 20 son dedicados al tema. 
La importancia de recibir el matrimonio en estado de doncella, en castidad, es importante y recurrente en la cultura ucraniana. Se presenta en  las tradiciones de adivinación para la fiesta de San Andrés y otras festividades de fin de año, o los rituales que se celebran para Ivan Kupala (festividad ya cercana, por cierto); el simbolismo del bígaro o vinca en los lazos y coronas que visten las muchachas solteras, conocidos como вінок (y aqui enlazamos con otros blog amigos en varios articulos muy interesantes), si la cantidad de flores que se obsequia es par o impar. Dentro de la vestimenta también se marca la diferencia entre las doncellas y las mujeres ya casadas (articulo sobre las prendas de vestir que se colocan sobre la cabeza). Y no se diga la gran vatiedad de canciones, como por ejemplo Ой я молода, на базар ходила o el bellisimo tango ucraniano a la hutsulka Ksenia; bailes como la danza torcida o kaperush

Es recomendable la lectura de los artículos enlazados en el párrafo anterior para comprender mejor este tema. 
EL POEMA

La deshecha trenza oscura
Hasta la cintura.
Se agita el pecho hermoso
Como un mar furioso;

Y los ojos que destellan,
Cuan nocturna estrella,
Blancas manos se estiraron
Para abrazarlo…

Y la almohada fría
Ellas rodearon
Y pasmadas, entre el llanto
Frías se soltaron.

“¿Para qué quiero esta trenza,
Y el talle hermoso,
Y mis ojos, los castaños,
Si no tengo esposo,
Nadie hay con quien pudiera
Compartir el alma?..

¡Corazón!, como te cuesta
El latir con calma
Solo. Dime con quien puedo
Yo vivir tranquila.

¿Para qué, oh mundo astuto,
Quiero esta fama?
¡Quiero amar, vivir yo quiero
Sólo con el alma!

Me nombró la gente mala
Ruin y altanera,
Me envidian y agravian
Sin saber siquiera
Lo que el corazón esconde…

Que hagan lo que quieran,
Pecadores son… Dios mío,
Y por que no quieres
Acortar las largas noches,
Los anocheceres…

Todo el día no estoy sola,
Con el campo hablo,
Hablo y en el campo olvido
Mi penoso hado.

Y en la noche…” Entumida
Los ojos se arrasaron…
Las manos blancas se alargaron
Sobre la almohada se crisparon.

18 de mayo de 1844
San Petersburgo


VIDEO DEL POEMA

Como Moscú secuestró la Historia de la Rus’ de Kyiv

Nota: el presente trabajo es una traducción de este ARTÍCULO DE EUROMAIDAN PRESS

Este ensayo fue publicado en primer lugar en una colección por Yaroslav Dashkevysh, PhD en “Learn to Speak the Truth with Non-Lying Lips”  (Aprende a decir la verdad con Labios no-mentirosos)– K:Tempora, 2011, 828pp. Yaroslav Dashkevych fue un destacado historiador ucraniano, quien durante su larga carrera académica escribió mas de 950 obras de Historiografía Ucraniana, estudios a fuentes y disciplinas especiales en historia, estudios orientales, y de relaciones Ucraniano-Armenias, Ucraniano-Turcas y  Ucraniano-Judías.

Al crear su nación, los ucranianos necesitan examinar y analizar su propia historia, basada en la verdad, datos corroborados y en eventos históricos. 

Durante siglos, bajo el régimen de sus conquistadores, los ucranianos fueron básicamente privados de la oportunidad de influenciar la formación de precaución nacional y el desarrollo de su historia, con el resultado que la historia de Ucrania fue compuesta predominantemente según la ventaja de sus conquistadores. Especialmente problemática es la cuestión de las pretensiones y demandas de Moscú, y posteriormente Rusia, que concernían al legado histórico de la Rus’ de Kyiv. 

  

En su obra histórica “The Land of Moksel or Moskovia” (Olena Teliha Publishing House, Kyiv 2008, 2009, 3 vol.) V. Bilinsky presenta fuentes históricas (predominantemente rusas) que atestiguan sobre la total mala interpretación de la historia del imperio ruso, que se había montado para crear una mitología histórica sobre Moscú y la Rus’ de Kyiv compartiendo raíces en común, y que Moscú posee “derechos de sucesión” provenientes de la Rus’ de Kyiv.

El abierto fraude de Moscú que se apropió del pasado del gran reino de Kyiv y su gente, sacudió severamente la ethos ucraniana. Nuestra obligación ahora es utilizar hechos firmes que descubran las mentiras y la inmoralidad de la Mitología moscovita. 
  

Examinemos estos problemas. 

Los zares de Moscú y, luego rusia, entendieron que sin un pasado impresionante sería imposible crear una gran nación e imperio. Por lo tanto era necesario glorificar sus raices historicas e incluso secuestrar la historia de otras naciones. Entonces, empezando con Ivan el Terrible (1533-1584) los zares de Moscú ejercieron todos sus esfuerzos para apropiarse de la historia de la Rus’ de Kyiv, su glorioso pasado, y crear una mitología oficial para el Imperio ruso. 
 

Esto podria haber sido menos consecuente si su mitologia no hubiese afectado los intereses centrales de Ucrania y si no hubiese asestado la destrucción de la totalidad de esta nación: su historia, su idioma y cultura. Con el tiempo fue quedando claro que los chauvinistas del Imperio ruso lo habian hecho y continuaron haciendo todo lo posible para realizar esta misión. 

Tras varios siglos y especialmente comenzando a principios del siglo XVI, ellos lavaron el cerebro y continuaron haciéndolo con todos, diciendo que los orígenes de la nación rusa y de su pueblo estaban en el Gran Reino de Kyiv. 

Ellos sostienen que la Rus’ de Kyiv fue la cuna de tres naciones hermanas – Rusos, Ucranianos y Bielorusos; y puesto que los rusos son los 《hermanos mayores》, ellos tienen  el derecho a la herencia de la rus’ de Kyiv. Hasta hoy dia, los historiadores rusos y los oficiales hacen uso de esta funesta calumnia, la que es repetida por la 《quinta columna》 de comunistas y casi todos los miembros comunistas dentro de nuestro parlamento. (Fifth column, Party of regions)

El mito de las tres naciones hermanas – en el lugar del actual Moscú, tribus no-eslavas lo habitaban mientras que el territorio de Ucrania y Bielorrusia era habitado por tribus eslavas.

He aqui los hechos: 

  • Durante el tiempo del imperio de Kyiv no se encuentra ninguna mención sobre una nación relacionada con Moscú. Es bien conocido el hecho que Moscu fue creado en 1277 como una región vasal  de ulus de la Horda dorada establecida por el Khan Mengu-Timur. En ese tiempo, la Rus’ de Kyiv llevaba ya más de 300 años de existir. 
  • No hay indicativos de alguna conección de la Rus’ de Kyiv con grupos  étnicos fineses en la tierra de ‘Moksel’ o mas tarde el principado de Moscú con el principado de la Rus’ de Kyiv sino hasta el siglo XVI. En el tiempo en el que la Rus’ de Kyiv oficialmente aceptó el cristianismo, las tribus finesas en ‘Moksel’ vivían en un estado semi-primitivo.  

¿Como puede cualquiera hablar de un ‘hermano mayor’ cuando ese ‘hermano mayor’ no aparece sino hasta siglos después de los Rus’ – Ucranianos?. No tiene ningún derecho moral de llamarse a si mismo ‘hermano mayor’, ni de dictar cómo debe vivir la gente, ni de forzar su cultura, idioma o proyección al mundo. 

Está claro que hasta fines del siglo XV, no existió una nación rusa, que no hubo un hermano mayor llamado ‘el gran ruso’, ni de que exisitiese un pueblo ruso. En lugar de ello, si existía la tierra de Sudzal: la tierra de Moksel, luego el principado de Moscú, que entró al rol de la Horda Dorada; la nacion de Genghis Khan. De fines del siglo XIII y hasta principios del XVIII, la gente de esta region era llamada ‘Moskovitas’. Y los historiadores de Moscú guardan silencio sobre esta cuestión y sus origenes nacionales.

Moskovitas, ‘Grandes Rusos’ – ¿quienes son ellos?

 

Durante los siglos IX hasta el XII, la gran región de Tula, Riazan y la hoy Moscú, incluía las tribus de Mer, Ves, Moksha, Chud, Maru y otras – todo esto estaba habitado por gente llamada ‘Moksel’. Estas tribus eventualmente se convirtieron en la base de los que ahora se autodenominan “Grandes Rusos”.

Yuri Dolgoruky

En 1137, el hijo menor del príncipe de la Rus’ de Kyiv Monomakh, Yuri Dolgoruky (quien había sido desheredado del imperio de Kyiv) llegó a esta tierra. Yuri Dolgoruky inició el reinado de los ‘Riurikovyches’ en ‘Moksel’, convirtiéndose en principe de Sudzal. De él y de una mujer local de origen finés nació un hijo llamado ‘Bogoliubsky’. 

Nacido y criado en la tierra boscosa agreste dentro de tribus finesas salvajes, el principe Andrey cortó todo lazo con su padre y con sus antiguas costumbres del imperio de Kyiv. 

Andrey Bogoliubsky

En 1169 Andrey Bogoliubsky saqueó y destruyó Kyiv. Él destruyó todas las iglesias y artefactos religiosos, algo inaudito en esos tiempos. Andrey era un bárbaro que no sintió ningun lazo familiar con Kyiv, la ciudad santa de los eslavos. 

En un corto lapso de tiempo (50-80 años) cada tribu finesa habia sido obligada a aceptar a un principe de los Riurikovyches, cuya madre había sido ya sea una mujer de los Mer, Murom o Kokshan…..entonces aparecieron los principados de ‘Moksel’: Vladimir, Riazan, Tver y otros. 

En este tiempo, algunos misioneros aparecieron en la tierra de Moksel para esparcir el cristianismo. Es imposible considerar una ‘migracion en masa’ de eslavos desde la región del Dnipro, como algunos historiadores insisten. ¿porqué iban a dejar los eslavos las fértiles tierras del Dnipro y caminar miles de kilómetros a través de matorrales y pantanos para establecerse en una tierra semi salvaje y desconocida?

Bajo la influencia del Cristianismo, la tierra de ‘Moksel’ comenzó a formar un idioma, que con el tiempo se convirtió en el ruso. Y hasta el siglo XII, sólo tribus finesas vivian en la tierra de ‘Moksel’. 

Los hallazgos arqueológicos de O.S. Uvarova (Meria y su vida cotidiana de excavaciones Kurganes, 1872 – p. 215) lo demuestran. Mas de 7729 kurganes excavados, ni un sólo entierro eslavo fue descubierto. 

Y las investigaciones anteopológicas de cráneos humanos por A.P. Bohdanov y F.K.Vovk comprueban las diferencias en las caracteristicas morfológicas de las etnias Finesas y Eslavas.
 

Obediencia al Khan por Moscú

En 1237 los Tártaros-Mongoles entraron a las tierras de Sudzal. Todos quienes fueron doblegados besaron las botas del Khan y aceptaron la sumisión quedando vivos y enteros, y los otros que no aceptaron la sumision fueron destruidos. 
Los príncipes Vladimir, Yury y Yaroslav Vsevolodovich aceptaron la subordinación al Khan Batey.

De esta forma, la tierra de ‘Moksel’ entro dentro de los dominios del Imperio de la Horda Dorada de Genghis Khan, y sus fuerzas de combate fueron incorporadas dentro del ejército del imperio. 

El comandante dentro de la división de los Moksel dentro del ejército de Batey era Yury Vsevolodovich, el principe de la ciudad de Vladimir. 

En 1238, las divisiones de las tribus finesas se formaron y marcharon juntas bajo órdenes de Batey en sus invasiones a Europa en 1240 y 1242. Esta es evidencia directa del establecimiento del reinado del Khan en las tierras de Rostov-Sudzal. 

Mientras que Yury Vsevolodovich peleaba en el ejercito de Batey en la invasión a Europa, su hermano menor Yaroslav Vsevolodovich era puesto a la cabeza del principado de Vladimir. 

Yaroslav dejó a su hijo de 8 años Alexander Yaroslavich como rehén con el Khan. 

El hermano de sangre de Alexander “Nevsky” con el Khan Sartak de la Horda Dorada

Alexander vivió entre la Horda de Batey de 1238 a 1252, sólo mucho más tarde llamado ‘Nevsky’, y adoptó las costumbres e ideas del imperio mongol. Se convirtio en hermano de sangre de Sartak, el hijo del Khan, y contrajo matrimonio con la hija del Khan y eventualmente fue un leal vasallo de la Horda dorada y principe de Vladimir de 1252 a 1263. Él nunca tomó parte en alguna batalla importante – todas las ‘victorias’ de Alexander Nevsky son mentiras claras.

El principe Alexander  nunca pudo haber tomado parte en las batallas del Neva en 1240 y en Chud o el Lago Peipus en 1242 (representadas fantàsticamente en la película de Eisenstein) simplemente porque él era aun un niño. 

Es importante mencionar que el poder que tenia el príncipe local de Fostov-Sudzal era mínimo. El Khan Batey había instalado sus propios administradores en todos los principados ‘Ulus’: hasta arriba estaba el Gran Baskak, y bajo él estaban los baskaks regionales administrativos. Éstos eran los regidores plenipotenciarios de la Horda dorada, quienes seguían los mandatos de Genghis Khan.

Los historiadores rusos mienten cuando afirman que los princioes de Sudzal, y luego Moscú, eran independientes de la Horda dorada. 

Los emisarios del  Khan nombraban a sus  gobernantes primarios de los principados sus baskak, o ‘daruha’, mientras que los principes locales eran relegados a un segundo o hasta tercer lugar en importancia. 

La gran mentira fue introducida: que Moscú fue fundado en 1147 por Yuri Dolgoruky. 

Este es un mito sun ninguna evidencia que lo sostenga. Moscú fue establecido como un asentamiento en 1272. Ese mismo año la Horda dorada realizó su tercer censo de los habitantes bajo su dominio. Tanto en el primero (1237-1238) como en el segundo (1254-1259) de estos censos, no se menciona Moscú en ningun momento. 

 Moscú aparece como principado en 1277 como decreto  del Khan Mengu-Timur del Imperio Tártaro-Mongol y era un ‘ulu’ (subdivisión) ordinaria de la Horda Dorada. 

El primer principe de Moscú fue Daniel (1277-1303), el hijo menor de Alexander ‘asi llamado Nevsky’. Los principes de la dinastia Riurikovich comienzan con él. 

En 1319 el Khan Uzbek (como queda establecido en el antes mencionado trabajo de Bilinsky) nombró a su hermano Kilkhan el Príncipe de Moscú, y en 1328 el Gran Principe de Moscú.  El Khan Uzbek (llamado en la historia rusa como ‘Kalita’), tras convertirse al Islam, destruyó a casi todos los principes de la dinastía Riurikovich. 

Entre 1319 y 1328 la dinastía Riurikovich fue reemplazada por la dinastía de Genghis Khan en los ‘ulus’ moscovitas de la Horda dorada. 

En 1598 la dinastia Genghis de Moscú que inició con el principe Ivan Kalita (Kulkhan) fue rota finalmente. De tal manera que por más de 279 años, Moscú fue gobernado únicamente por los Khans de Genghis. 

Aun, la nueva dinastía de los Romanovs (Kobyla) prometió continuar con las antiguas tradiciones y solemnemente juró alianza con la antigua dinastía de Genghis. 

En 1614 la Iglesia Ortodoxa de Moscú se convirtio en la fuerza estabilizadora que salvaguardó el gobierno Tártaro-Mongol en Moscú, ofreciendo misas dedicadas al Khan, y emitiendo anatemas a cualquiera que se opusiera a esto. 

Basado en estos hechos, se vuelve claro que Moscu es el heredero directo del Imperio de la Horda dorada de Genghis y que realmente los Tártaro-Mongoles gueron los ‘padrinos’ del estado Moscovita. 

El principado de Moscú (y Tsardom desde 1547) y hasta el siglo XVI no tuvo ningún lazo con el reino de las tierras de la Rus’ de Kyiv. 

Los Grandes Rusos

La tribu de los Grandes Rusos, o el pueblo ruso como se conoce hoy, apareció alrededor de los siglos XV al XVII desde dentro  de las tribus finesas: Miroma, Mer, Ves  y otros. Aqui es cuando su historia comenzó. 

¡No existe historia de los Grandes Rusos sobre tierras de la rus’ de Kyiv!

La historia de los Grandes Rusos comienza desde ‘Más allá de las tierras boscosas’ en Moscú, la cual nunca pertenecio a la Rus’ de Kyiv. 

Los Tártaros-Mongoles que ingresaron en estas tierras fueron un gran elemento en la formulación de estos ‘Grandes rusos’. La psicologia de los grandes rusos absorbió muchas caracteristicas – los instintos de los conquistadores y despotismo de los Tártaros-Mongoles , con su única meta: el dominio del mundo. 

De esta forma para el siglo XVI fue establecido el tipo de conquistador que era horrible en su falta de educación, en su furia y crueldad. Esta gente no tenia idea de lá cultura o literatura europea. Todas esas cosas como moralidad, honestidad, vergüenza, justicia, dignidad humana y conocimiento histórico eran absolutamente extrañas para ellos. 

Una cantidad significativa de Tártaros-Mongoles entraron en el modo de ser de los grandes rusos de los siglos XIII al XVI y ellos aportaron más del 25% de la genealogía de la nobleza rusa.

He aquí algunos nombres tártaros que trajeron fama al Imperio ruso: Arakcheev, Bunin, Derzhavin, Dostoyevsky, Kuprin, Plekhanov, Saltykov-Shchedrin, Turgenev, Sheremetiev, Chadaev y muchos otros.

Ivan Turgenev

Para apropiarse de la historia de las tierras Kyivanas y para inmortalizar este mito, los grandes rusos tuvieron que aplastar al pueblo ucraniano, llevarlo a la esclavitud, privarlo de su verdadero nombre, exterminarlo a través de la hambruna, etc. 

Los ucranianos emergieron como nación en los siglos XI y XII o probablemente antes. Más tarde fueron etiquetados como “Pequeños rusos” cuando los rusos comenzaron a lavar el cerebro del mundo con su ‘versión’ de la historia. 

Debido a la mínima desviación de esta versión oficial, las personas eran torutradas, asesinadas o enviadas fuera de los GULAGS. El período soviético fue especialmente brutal. Durante ese tiempo, Ucrania perdió más de 25 millones de sus hijos e hijas, quienes perecieron en guerras por intereses rusos, y durante la  colectivización, torturas y reubicaciones forzadas. 

Esta es la manera en que el ‘hermano mayor’ obligó al ‘hermano menor’, a los ‘pequeños rusos’, a vivir en los salvajes ‘abrazos de amor’.

Creación del Mito Histórico del Estado Ruso

Regresando a los tiempos del principado de Vasily III (1505-1533), Moscú dio nacimiento a la idea de su grandeza, articulada por la ortodoxia representativa de este ulu, el monje Filofey: “dos Romas cayeron, una tercera aun esta en pie, y nunca habrá una cuarta“.

Filofey de Moscú

De ahi en adelante, ellos crearon la idea de una Moscú todopoderosa y ‘escogida por Dios’, la ‘tercera’ y final Roma. 

Estas ideas fueron difundidas y confirmadas a lo largo de toda Moskovia.

¡Y cuánta sangre fue derramada por el sostenimiento de este fantástico mito por los principes de Moscú y luego los zares!

Durante el reinado de Ivan IV (El terrible) ellos usurparon no sólo la herencia de la Rus’ de Kyiv, sino también la  del Imperio Bizantino. De esta forma, de acuerdo a las cuentas, se creia que la capa(¿?) de Manomakh se le había otorgado al principe de Kyiv Volodymyr Manomakh por su abuelo, el basileus Constantino IX.
 

La Capa de Volodymyr Manomakh

Este fue considerado el símbolo de la transferencia del poder de Bizancio a la Rus’ de Kyiv. En adición, Yuri Dolgoruky, el sexto hijo de Volodymyr Manomakh, fue el primer principe de Sudzal, de tal forma que el hallazgo de esta capa en Moscú fue la ‘prueba’ del legitimo legado a los regidores de Moscú no sólo del gran trono de Kyiv, sino también la herencia del ex Imperio Bizantino. 

Y es mas, Moscú fabricó una engañosa ‘última voluntad’ de Volodymyr Monomakh acerca de ceder los ‘derechos de legado’ a su hijo Yuri Dolgoruky, el conquistador de los asi llamados ‘Más allá de las tierras boscosas’

Todo esto era ficción. En realidad, la capa de Monomakh era una ‘bukhar tubeteyka’ de oro, la que el Khan Uzbek presentó a Ivan Kalyta (13q9-1340) quien la conservó para perpetuar su fama (Логвин Ю. Кобила, Калита і тюбетейка «Мономаха» // Час. – Київ, 1997, 27 березня).

Ivan Kalyta

Ivan IV (el Terrible) en 1547 fue ungido en la catedral con el título de ‘Zar de Moscu’ como el ‘heredero’ de los emperadores griegos y romanos. De las 39 firmas que confirmaron este documento enviadas desde Constantinopla, 35 fueron falsificaciones. Asi entonces, Iván el Terrible se convirtió en el ‘heredero de los emperadores bizantinos’. Y esta mentira se hizo oficial. 

Ivan IV – El terrible

Pedro I comenzó la falsificacióm masiva de la historia de su pueblo. 

En 1701 él emitió un decreto para eliminar a todos los pueblos subyugados y a sus artefactos históricos: crónicas antiguas, cronografías, antiguos archivos, documentos eclesiásticos, etc. 

Esto fue especialmente dirigido a la Rus-Ucraniana. 

En 1716, Pedro I ‘cambió la copia’ de las asi llamadas Cronicas de Königsberg para mostrar actualmente la ‘uniónentre las antiguas cronicas de los principados Kyivanos con los moscovitas. 

El objetivo  fue asentar bases para la unión de las tierras Eslavas y Finesas.

Sin embargo, ambas ‘copias’, tanto la falsa como la original, fueron selladas.

Pedro I, El Grande

La falsificación de pedro se convirtió en la base para falsificaciones posteriores – la composicion de las así nombradas ‘colecciones generales de crónicas de la Rus'” las cuales pretendían  establecer los derechos de herencia al legado de la Rus’ de Kyiv.

Con base en estas falsificaciones, el 22 de octubre de 1821, Moscú se proclamó asimismo como el imperio Ruso, y todos los moscovitas tenian que ser ahora – rusos. 

De esta manera, ellos robaron el nombre de ‘Rusos’ a los verdaderos herederos de la Rus’ de Kyiv, los Ucranianos. 

Pedro importó de Europa una gran cantidad de especialistas, incluidos historiadores profesionales, a quienes se les asignó la reescritura y falsificacion de la historia del estado ruso. .
En adición, cada extranjero que entraba al trabajo gubernamental, debia jurar con su vida no revelar los secretos de estado y nunca traicionar al estado de Moscú.

La pregunta permanece, ¿qué secretos gubernamentales relativos a ‘la formación de la historia rusa’ de los antiguos tiempos podrían ser?

En cualquier pais europeo civilizado, tras 30-50 años, todos los archivos están abiertos. El Imperio ruso es muy miedoso acerca de la verdad de su pasado. ¡mortalmente miedoso!
 Siguiendo a Pedro I, quien transformó Moscú en el estado ruso, la élite moscovita comenzó a considerar la necesidad de crear una historia más comprensiva de su propio pais,  la emperatriz Catalina II (1762-1796) tomó parte intensamente en esta tarea

Catalina II

Ella no pudo admitir la idea de que elementos Tártaros-Mongoles comunes pudieran existir en la dinastia de los zares. 

Catalina era una mujer europea educada e inteligente y una vez ella examinó las fuentes archivadas y le llamo la atencoón el hecho que toda la historia de su pais estaba basada en tradiciones orales (‘bilyny’) y que no tenian una prueba de facto.

Entonces el 4 de diciembre de 1783, Catalina II emitio un decreto, creando una ‘Comision para la Colección u Organizacuón de la Historia antigua Rusia’ bajo el liderazgo y supervisión del conde A.P. Shuvalov, con un equipo de 10  historiadores célebres.

El objetivo principal de esta comisión era ‘encontrar’ nuevas crónicas, reescribir otras, y crear nuevas colecciones de archivos y otras falsificaciones similares.
La meta era dejar bases, cimientos que probaran la ‘legitimidad’ del secuestro  del legado histórico de la Rus’ de Kyiv para crear un mito historico oficial acerca de los orígenes del estado ruso. 

Esta comision trabajó durante 10 años. 

En 1792, la ‘Historia de Catalina’ vio la luz del dia. La comisión trabajó de la siguiente manera: 

  • La recopilación  de todos los documentos escritos (archivos, cronicas, etc). Este esfuerzo habia comenzado parcialmente bajo Pedro I. Esta colección de materiales fue llevada a cabo  no solo dentro del Imperio, sino también desde otros paises como Polonia, Turquía, etc. 
  • El análisis, falsificación, reescritura o destrucción de material historico. De esta manera, ellos reescribieron las cronicas: ‘The Tale of Ihor’s Campaign’, ‘Tale of bygone years’, ‘Lavrentiivsky Chronicles’, y muchas otras.Muchas crónicas fueron reescritas muchas veces, y los originales fueron archivados bajo llave o incluso destruidos. Por esto, también se archivaron bajo llave:’La historia de los Escitas”por  A. I. Lyzlov (publicado en 1776 y 1787), y la ‘Historia rusa de los tiempos antiguos’ por V. M. Tatishchev (publicada en  1747). En su ‘Historia Escita’ Lyzlov mostrana queblos habitantes de Moscú eran un pueblo aparte, que no tenía nada en común con la Rus’ de Kyiv, Lituania, Polonia, etc.  
  • La escritura de nuevas ‘colecciones de crónicas de la Rus”que ahora eran compuestas en el siglo XVIII, pero firmadas y ambientadas como del XI al XIV. Estas colecciones todas propagaban la idea de la ‘Rus’ general’. Y esto en referencia a los tiempos en los que las tierras de Kyiv fueron habitadas por tribus eslavas (Polianos, Derevlianos, Siverianos, etc) quienes eran cristianos, mientras que ‘Más alla de las tierras boscosas’ eran pobladas por tribus finesas (Muroma, Mer, Ves, Moksha y otras) quienes vivían una existencia semi-primitiva, y estas tribus no tenian nada en comun históricamente hasta el siglo XVI
  • La nueva composición de miles de variadas colecciones para establecer la ‘unidad’ de la Rus’ de Kyiv con las tribus finesas. Todas estas colecciones y cronicas, de acuerdo al autor Bilinsky, existen solo en forma de copias; no hay un solo original..¡ni uno!. 

Todo esto apunta a lo casi increible en extensión  y desvergonzado, saqueo masivo  y falsificación de la creación de la histroia de los rusos. ¡Es imposible vivir una mentira por siempre!

Es hora que los historiadores ucranianos escriban la verdadera historia de Ucrania, la que no será basada en las mentiras de ‘Las cronicas de Catalina’, las falsificaciones y documentos recién escritos en el siglo XVIII, o las ‘General Russian Chronicle  collections’ pero de preferencia basadas en una realidad histórica, establecida en documentos, especialmente aquellos preservados en paises como Polonia, Turquía, Grecia, Iran y otros.

La gente merece saber la verdad.
Artículo por Yaroslav Dashkevych

Traducido al inglés po Adrian Bryttan

Traducido del inglés al español por Karl Heinrich Pasch

ARTÍCULO EN EUROMAIDAN PRESS DE DONDE FUE TRADUCIDO ESTE ARTICULO

Anexo: breve explicación de algunos elementos mencionados en el articulo


LA HORDA DORADA

Sueño (Son)

Sueño – Сон

El poema 《Sueño》escrito el 8 de julio de 1844 por Tarás  Shevchenko, es realmente una sátira sobre el régimen despótico de Nicolás I.

Hemos leído un poco en artículos anteriores, como por ejemplo el de “¿Braman los bueyes si los comederos están llenos?” , sobre la esclavitud y opresión que vivía el pueblo ucraniano durante la época que sufrió la invasión por el Imperio ruso. 

En marzo de 1845, Tarás Schevchenko viajó a Ucrania para encontrarse con Nikolay Kostomarov, historiador, y otros miembros de la sociedad clandestina “La hermandad de San Cirilo y San Metodio”, conocida también como “La sociedad Ucraniano-Eslávica”, que luchaba por la transformación de las naciones eslavas a un modelo “tipo federación”, y sobre todo la liberación de la esclavitud que el imperio ruso les imponía. 

Ante la supresión sobre la sociedad por las autoridades del imperio, Schevchenko escribió este poema, conocido en ucraniano como “Сон” (Sueño en su traducción también al español). El escrito fue confiscado por los miembros de la sociedad, pero igualmente se convirtió en una de las causas principales del escándalo. 

El poeta fue arrestado debido a este poema el 4 de abril de 1847, junto con otros miembros de la sociedad, y el zar Nicolás I leyó frente a ellos el poema “Sueño”. 

Vissarion Belinsky escribió en sus memorias que Nicolás I, quien hablaba bastante bien el ucraniano, leyó con risas la parte en la que Schevchenko lo describía; pero su humor se tornó amargo cuando pasó a la parte en la que el poeta describia a su esposa.
Schevchenko se burlaba de los tics faciales y la apariencia “perniflaca” de la escuálida zarina, que ella había desarrollado en su temor al 《levantamiento decembrista》 y los planes de éste para asesinar a su familia. 

El zar se dirigió a Tarás y le dijo: 《yo supongo que él tuvo razones para no estar de acuerdo conmigo, pero ¿qué hizo ella para merecer esto?》 

Orlov Schevchenko anotó que en el reporte oficial: 《 utilizó el lenguaje de la pequeña rusia, de contenido escandaloso, en lugar de mostrar gratitud por haberlo liberado de la servidumbre》Reclamaba también que Tarás Schevchenko 《estaba expresándose con un grito de protesta contra la esclavitud y desastre de Ucrania, glorificando el hetmanato Kozako y las libertades Kozakas y que “con increíble audacia calumnió e insultó a personas de la Casa Imperial》. 

Mientras que estaba bajo investigación, el poeta estuvo en prisión en San Petersburgo en las carceletas del tercer departamento de la Cancilleria Imperial, en la Calle Panteleimonovskaya. Luego fue trasladado a Orenburg, cerca de los montes urales. El zar Nicolas I incluso añadió a la sentencia que 《deberá estar bajo estricta vigilancia, sin el derecho de escribir o pintar》. 

Taras Schevchenko finalmente regresó del exilio en 1857, pero bajo prohibición de retornar a San Petersburgo o mucho menos a Ucrania, su patria. Hasta mayo de 1859 obtuvo permiso de viajar a su tierra natal. En julio de ese mismo año, fue arrestado de nuevo por “blasfemia”  , pero luego liberado y obligado a regresar a San Petersburgo. 

 Falleció el 10 de marzo de 1861, cansado y enfermo por sus años en el exilio, un dia después de su cumpleaños #47. Además murió siete días antes de que se declarara finalmente la emancipación de la servidumbre. 

Ilustramos el poema con pinturas del propio escritor, quien también pintó una gran cantidad de obras de arte, de las que 853 sobreviven. También incluimos otras obras de pintores de ese siglo, y algunos de la artista Nairobi Prahl, inspirada en el poema. 

SUEÑO

Cada quién tiene su sino,
También su camino ancho.
Construye el uno y destruye
El otro. Va escudriñando
Aquél, con ávidos ojos,
Los confines, por si acaso
Hay más mundo que apandar
Para consigo enterrarlo.
A su consuegro, un tercero
Despluma, naipes en mano.


Este la navaja afila,
Oculto, contra su hermano.
Con sigilo, ése tan sobrio,
Tan circunspecto y beato,
Paciente espera que llegue
Para ti un momento malo;
Repta que repta, en el hígado
Las uñas te habrá clavado.


¡Y ocioso será implorarle
Por tu mujer y tus vástagos!
Pródigo, levanta templos
Aquel otro, lucha tanto
Por la fe y ama a la patria
Tanto, que él en su arrebato,
Lo mismo que si agua fuese,
La sangre le está chupando…
¡Y todos, como corderos,
Atónitos y callados!

“Bueno — dicen solamente —,
Así debe ser, acaso”.
¡No habiendo en el cielo Dios,
Así debe ser, es claro!
Gemís, morís bajo el yugo,
El paraíso esperando
Después de la muerte, mas
No hay nada, esperáis en vano.


Entrad en razón, ya todos
Sois hijos de Adán. Miradlo:
Niños príncipes o niños
Que van el pan mendigando.


Ése… Y aquél… Y yo, ¿qué?
Yo, buenas gentes, lo que hago
Es holgarme, banquetear,
Y no sólo en días feriados:
¡En todos! ¿Qué, me envidiáis?
¿Os quejáis? ¡Yo, ni escucharos!
¡No insultéis! ¡Mi sangre bebo,
Que no la de los extraños!
Así monologaba
Yo anoche, al regresar
Ebrio, de mi tertulia, bordeando los setos,
Por mi senda habitual
Hasta que al domicilio
Pude llegar.


Sin llorones bebés ni mujer que me riña,
Yo vivo en un edén: tranquilidad,
Así en el alma como en la cabaña…
Con la cabeza sobre el cabezal,
Ya se sabe, si uno está borracho,
Ni aunque truene el cañón se inmutará.


Aquella noche tuve un sueño.
Y era tan estupendo el tal soñar
Que hasta un abstemio se emborracharía
Y el más tacaño bien quisiera dar
Un céntimo por ver tal maravilla,
Por una ojeadita nada más…


Empero, ¡nada de eso!
Estoy viendo: algo va
Volando, parecido a una lechuza,
Por sobre la quebrada, el lago y el pradal,
Por sobre el barranco y la zanja,
Por sobre las estepas vastas de más allá,
Sobre los descampados.


Yo me elevo a mi vez, le voy detrás.
Volando, de mi tierra me despido.
¡Adiós, mi tierra natal,
La de dolor y plañido!
Yo en las nubes guardaré
Mi gran sufrir, mi martirio.


¡Ucrania, tú estás llorando
Como viuda sin arrimo!
Volaré en la medianoche
Nublada, hasta dar contigo,
Para que hablemos los dos
Con tristeza y muy quedito.
Caeré a la medianoche,
Tal como cae el rocío.
Hablaremos, tristes, hasta
Que llegue el día y tus hijos
Aun pequeños se levanten
Todos contra el enemigo.
¡Adiós, mi tierra natal,
Que ya me espera el camino!
¡Dios mantiene la verdad!
¡Tú cría a tus parvulillos!

Vuelo… Ya, ya amanece,
El horizonte arde.
Saluda el ruiseñor
Al sol en el boscaje
Umbroso. Las estepas
Sueñan, azuleándose.
De barranco en barranco
Sopla un viento suave,
Cual sobre las lagunas
Ya verdean los sauces.

Amplios huertos espesos.
En campo abierto álzanse,
Centinelas, los álamos,
Con el campo departen
En plena libertad.


En belleza se expande
Mi Ucrania natal, toda
Reverdece lavándose
Con matinal rocío
Antes que el sol se alce.
¡Su ámbito espacioso
Es inconmensurable!
¡Nada podrá matarla
Ni doblegarla! ¡Nadie!…
¡Alma mía! ¿Por qué
Has vuelto a acongojarte?
¿Por qué, por qué, alma mía,
Llorar así, a raudales?

¿Qué te aflige? ¿Nunca has visto las penas, jamás oíste
El gemir de los humanos? ¡Pues escúchalos, mas yo
Me iré lejos, por las nubes azules, a las alturas.
Allí no hay poder alguno, allí no hay cruel punición,
Allí ninguna desdicha viene a desgarrar el alma,
Mientras que en el paraíso que brilla aquí, bajo el sol,
Al lisiado los harapos le arrancan, y hasta la piel,
Para vestir y calzar a los hijos del señor.
Crucifican a una viuda porque no pagó el tributo,
Y a su hijo (su hijo único), que es su sostén y su amor,
Se lo llevan de soldado. ¡Todo les parece poco!
Ahí, junto a la empalizada, mira que de inanición
Todo hinchado está muriéndose un pobre niño. A su madre
La llevaron a segar los trigales del señor.

Y ¿ves aquello? ¡Ojos, ojos!
¡Abrasados por las lágrimas,
Mejor estuviérais secos!
La moza violada, vaga
Con su chiquitín bastardo.
Sus padres de casa echáronla.
Y ya todos la repudian
Por dondequiera que vaya.
¡Hasta el mendigo la evita!
Y al señorito, ya, nada
Le interesa la vigésima
Sierva por él deshonrada.

¿Verá a través de las nubes
El Señor nuestras desgracias?
Claro que las ve; no obstante,
Ayuda cual las montañas
Seculares, las que están
Húmedas de sangre humana.
¡Mártir, alma mía, es
Nuestra suerte bien aciaga!
Beber amargo veneno,
Dormir bajo la nevada;
Directa, a Dios que entre nubes
Está, nuestra voz ya clama:
¿Cuánto aún los chupasangres
Nos tendrán entre sus garras?

¡Vuela, pensamiento mío, mi colérico tormento!
Toma este enjambre que son los dolores, los corajes
De tus más fieles amigos; tú con ellos te has criado,
Has intimado con ellos; como ellos, en tus pañales
Te enrollaron con sus manos pesadas. ¡Tómalo todo
Vuela y en el cielo ve desparramando el enjambre!

¡Póngase negro y purpúreo,
Como un dragón lance fuego,
Que cadáveres vomite,
La tierra siembre de muertos!
Y hasta que tú vuelvas, yo,
Mi corazón escondiendo,
Recorreré todo el mundo
Por ver si el edén encuentro.

La tierra, una vez más, sobrevuelo
Y otra vez me despido de ella.
Y duele, si a la madre anciana
Sin choza ni hogar se la deja,
Pero más horrible es aún
Ver por doquier llanto y miseria.

Vuelo, vuelo y el viento sopla,
Ante mí la nieve chispea.
Pantanoso confín remoto
Y niebla, vacío y más niebla.
Lugar desierto. Del humano
Pie maligno no se ven huellas.
¡Enemigos míos, adiós,
Y adiós a quienes no lo sean!
Ya nunca más he de ir a veros,
Gozad en vuestras francachelas,
No he de volver a veros más:
Ya para siempre en la campera
Me quedaré a dormir, bien solo…
Y mientras no conozcáis tierras
Donde no corran llanto y sangre,
Yo he de dormir a pierna suelta.
Dormiré…

Mas ¿qué tintinea
De repente? ¿qué subterráneo
Y vago rumor de cadenas?…
Miro… ¡Desventurado pueblo!
¿De dónde…? ¿Qué es esa faena?
¿Qué buscas, di, qué calicatas?
¡Por lo visto, no habrá manera
De que me oculte de vosotros
Ya, ni en el cielo tan siquiera!…
¿Por qué sufrir yo tanto enojo?
¿A quién hice mal? ¿Qué grosera
Mano aherrojó en tu cuerpo el alma,
El pecho te dejó en pavesa
Y dispersó los pensamientos
¿Como una nube de cornejas?
Por qué, no sé, pero condénanme
Y duramente me condenan.
¿Tanto sufrir no ha de acabarse?
¡No lo veo, no sé respuesta!

El desierto, de repente,
Comenzó a moverse. Tal
Que un féretro angosto, abrióse
Y ya al juicio final
Se van alzando los muertos
En busca de la verdad…

¡Muertos no están, a los jueces
No les imploran piedad!
Entre un sonar de cadenas,
Vivientes los hombres van,
De las cuevas sacan su oro
Para con él taponar
La garganta al insaciable.
Son presidiarios. ¿Quizás
Sabe Dios por qué lo son?
¿Por qué, por qué a trabajar
Los destierran a las minas?
¿Ciertamente lo sabrá?



Un ladrón marcado a hierro,
Ruidosa cadena agita;
A los azotes del látigo,
Los dientes otro rechina:
Matar al amigo, con
Sus propias manos, quería.
Y, entre tantos criminales,
En harapos se divisa
Al señor del universo.
 

En harapos se divisa
Al zar de la libertad:
Al zar, al zar se divisa
Coronado con el hierro.

(Coronado con el hierro — imagen del revolucionario deportado. Entonces  a los forzados se Ies marcaba con hierro.)

¡Allí al zar se le divisa:
Un deportado político!
Las cadenas que lo trincan
No logran que él se lamente
De esta tortura infinita.
¡Aquél que a los hombres ama,
Ya nunca, nunca, se enfría!

¿En dónde tus pensamientos primaverales están?
¿Criados con amor, hijos valerosos? ¿En qué manos,
Amigo mío, dejaste sus destinos? ¿Para siempre
Sepultos te los dejaras en el corazón, acaso?
¡No los entierres! ¡Tú siémbralos, espárcelos por doquier!
¡Brotarán y crecerán, habrán de ser esforzados!

¿Más torturas? o ¿ya bastan?
¡Bastan, bastan, hace frío! Con la helada se despierta
La razón. A volar vuelvo.



Ennegrécese la tierra
Y adormécese la mente, se extasia el corazón.
Miro: en fila, casas, casas… Rematando las iglesias,
Brillan cruces. Como grullas, por las plazas los soldados
Bien calzados maniobran, bien comidos; en cadenas
Apresados fuertemente, ellos desfilan… Y yo miro
Más allá: tal que en un pozo, allá abajo humea, humea
La ciudad entre pantanos.

(La ciudad entre pantanos — se refiere a Petersburgo
fundado en 1703 por Pedro I en la pantanosa orilla del golfo de Finlandia.




Las tinieblas
Van sobre ella en remolino condensándose
Y hasta allá en volandas llego. ¡La ciudad resulta inmensa!
¿Ella es turca, es alemana o tal vez rusa?
¡Hay señores barrigudos, mucha iglesia
Y palacios y palacios! ¡Pero chozas campesinas
No se ve ni una siquiera!
Anocheciendo estaba… Fuego, fuego
Se encendió alrededor
Y miedo tuve… “¡Hurra, hurra!”
La multitud gritó.
“¡Imbéciles, callaos! ¡A ver cuándo
Vais a entrar en razón!
¿Os alegra tal vez, hato de locos,
Estar ardiendo?”
¡“Mira este jojol*!

(*Así les decían a los ucranianos durante esa época)



No sabe ni siquiera
Qué es un desfile. No lo sabe, no.
¡Hay desfile! ¡Y es Él, Él en persona,
Quien pasará revista a los soldados!”.
“¿A ese pez gordo podré verlo?”. “Si,
¿Ves el palacio?”. Allá me fui, veloz.
Tuve suerte, pues un paisano hallé
Con botones dorados.
“¿De dónde sales tú?”, “Yo, pues, de Ucrania
“Mas ¡si no sabes un sólo vocablo
De los que aquí se usan!”.
“Oye, hermano,
Te equivocas: sé hablar, pero no quiero”.
“¡Qué tipo eres más raro!
Yo aquí conozco todas las entradas,
Aquí sirvo; si quieres, en palacio
Procuraré que entres; pero, ¿sabes?,
Esto es la capital, ¡la ilustración, hermano!,
Dame cincuenta kopeks”.
“¿A ti, so chupatintas? ¡Ni pensarlo!…”
Volví de nuevo a ser
Espíritu incorpóreo y al palacio
Entré, invisible. ¡Dios, Dios de los cielos,
Mira aquí el paraíso! ¡Con bordados
De oro andan aquí los lameculos!
Anda por los salones Él, muy alto

(Él, muy alto — aquí se refiera a el zar Nicolás I)

Y muy malhumorado.
Altanero se pasea
Con la escuálida zarina
Perniflaca, a un hongo seco
Parecida.
¡Pobre! Además, su cabeza
Ya tiembla de perlesía.
¿Ésta es, ésta, la diosa?
¡Pobre de ti! No te había
Visto nunca y me engañaron.
¡Yo creía
En tu chato escritorzuelo!
¡Cómo un lila
Yo le hice caso al papel,
A la pluma que se alquila,
A los poetastros! ¡Léelos,
Anda, y créelos hoy día!
Tras el dios y tras la diosa van altivos los séñores.



¡Todos, todos barrigudos como cerdos,
Todos lucen jetas gruesas!
Todos sudan y resoplan, en su esfuerzo
Por poder estar más cerca de los dioses.
¡Un sopapo puede darles en los belfos
O quizá puedan lamer la “higa zarista”!
Aunque sea un poquitito, sólo al sesgo.
Aunque sea media higa nada más.
Aunque sea bajo el morro, el morro mero.
Se alinearon todos los señores,
La sala quedó inmóvil y en silencio.



Sólo un susurro: el zar. La maravilla
De la zarina se iba divirtiendo,
Zancuda garza, a saltos.
De este modo anduvieron
Largo rato, con mucha gravedad.
Tal como los mochuelos;
Algo decían, bajito;
Algo pude ir oyendo
De la patria, de nuevas charreteras,
Franjas, adiestramiento
E instrucción militar…
Luego, vi retirarse a la zarina,
Que fue a tomar en un sillón asiento.
Al señor principal se acercó el zar
Y un puñetazo le atizó de lleno
En los morros. Se relamió el cuitado
¡Y le dio en la barriga a un subalterno!
Se oyó sólo un ruido. Y a su vez
Cerró a diestro y siniestro
El subalterno con sus inferiores.
Al punto, estos cayeron
A golpes contra el personal menudo.
Y éste, que por la puerta va saliendo,
Machacará en la calle, como es lógico,
A los demás cristianos con los que tenga encuentro.
Y estos cristianos gritan,
Lanzan gritos blasfemos.
“¡Disfruta, padre-zar, diviértete!”
— Gritan como posesos —
Y “¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra-a-a!”
Yo me estuve riendo
Y basta. Me zurraron también. Al ser de día,
Todos los golpeados se durmieron…
Los cristianos quejábanse
En las esquinas, mas cada vez menos;
Por la salud del padrecito-zar
Rezaban al Eterno.
¡Dan ganas de reír
Y de llorar! Contemplo
La opulenta ciudad. La noche es blanca
Como el día. Palacios hay sin término,
Mires adonde mires…
Y el malecón de piedra sobre el río sereno.
Miro como un imbécil,
No creo lo que veo,
No, no alcanzo a entender
De dónde salió esto,
Toda esta maravilla…
¡Sin usar del puñal, aquí, de cierto
Mucha sangre corrió! Detrás del río
Hay una fortaleza y un campanario añejo

( Hay una fortaleza y un campanario añejo — la
fortaleza de Pedro y Pablo y la catedral del mismo nombre, asentadas sobre una isla del río Neva frente al Palacio de Invierno en Petersburgo. La fortaleza sirvió de cárcel para los más peligrosos enemigos políticos de la autocracia.)

A una lezna parécese su aguja;
La estoy mirando y, sin querer, me aterro.
Las campanas repican…
En torno miro, veo cómo alza el vuelo
Un caballo, cómo con sus pezuñas
Deja roto un roquedo.
Lleva svitka, diríase
El bien montado caballero.
No usa silla ni gorro. Una corona
De hojas, a sus sienes les da cerco.
El furioso corcel
Parece presto,
¡Presto a saltar el río! Su jinete
La mano extiende, cual si el mundo entero
Quisiera asir. ¿Quién es? Voy acercándome.
En la piedra hay escrito esto que leo:
Al Primero, la Segunda

(Al Primero, la Segunda — inscripción “A Pedro Primero,
de Catalina Segunda” en el monumento a Pedro el Grande, erigido por orden de Catalina II en 1782 Está en ruso y en latín.)

Levantóle este portento.
¡Ah, vamos, vamos, ahora
Ya lo entiendo!
Crucificó a nuestra Ucrania
El Primero;
Pero, con la viuda-huérfana,
La Segunda acabó luego.


¡Nuestra sangre, sangre viva,
La bebieron
Los vampiros, los caníbales!
Mas ¿qué se llevaron ellos
A otro mundo, consigo?
Cual si estuviera leyendo
La historia de Ucrania, mal
Me sentí. Tan mal, que tengo
El corazón oprimido…


Y alguno en este momento,
Despacio, invisible, canta
Sobre mi cabeza esto:
“Fue desde la ciudad de Glújiv

(La ciudad de Glújiv — ciudad donde en el siglo XVIII
tenía su sede central el hetmán de Ucrania. Hoy Glújiv está comprendida én la región de Sumi (Ucrania)

Que los regimientos marcharon,
Con palas, a fijar las líneas.
Hiciéronme, de estos cosacos,
Hetmán provisional.

(Hetmán provisional — se trata del coronel de Cherníhiv,
Pavló Polubótok, designado en 1722 hetmán provisional de Ucrania, quien expresaba los intereses de la cúspide cosaca; por eso solicitaba tenazmente que Pedro I le apliase sus derechos de hetmán, recortados en sumo grado tras la traición de Mazepa. Polubótok estuvo encarcelado en la fortaleza de Pedro y Pablo, donde murió en 1724. Los historiadores ucranianos burgueses le pintaban como defensor de los intereses populares, lo que de hecho, nunca fue cierto.)

Llegué,
Acaudillando a mis hermanos,
A la capital. ¡Ay, Dios mío!
¡Oh, monstruo inmundo! ¡Oh, zar bellaco!
¡Zar maldito! En tierras desiertas
¿Qué hiciste tú con mis soldados?
Con sus huesos, sus nobles huesos,
Tú rellenaste los pantanos,
¡Tu emporio alzaste sobre sus
Cadáveres ensangrentados
Y de hambre, en oscura cárcel
Me mataste, martirizado
Y encadenado por ti, zar!


¡Inseparable de ti, atado
A tu persona, por los siglos
De los siglos. ¡Cuesta trabajo
Volar sobre el Neva, me cuesta!



Ucrania
 ya no existe, acaso…
¡No sé…! Yo volaría a ver…
Dios no me deja. La incendiaron
Entera, a lo mejor, y el Dnipro
También entero al mar lo echaron,
Y las antiguas tumbas — nuestra
Gloria — ultrajaron, profanaron.


¡Oh Dios mío, ten compasión,
Ténnos piedad, Dios Santo!”
Todo, todo enmudeció. Con nieve cubre
Una nube el cielo gris y hasta semeja
Que en la nube va aullando
Una fiera.
Mas la nube sólo es una bandada
De aves blancas, aves que revolotean
Por encima del titán de bronce y chillan,
Van chillándole: “¡Vampiro! Con cadenas,
Para siempre, atados vamos uno a otro.


Cuando el Día del Juicio escuchemos la trompeta,
De tus ojos tan enormes,
De tu ansia insatisfecha,
A Dios mismo ocultaremos.
¡A las nieves, a las más extrañas tierras,
Tú, de Ucrania nos echaste!
Tiritábamos de frío en famélica odisea,
Nos mataste, mas de púrpura te hiciste
El ropaje más triunfal con la piel nuestra,
Bien cosido con los nervios de los muertos.
Y fundaste tu ciudad, luciste en ella
Nuevo manto. ¡Ve y admírate, contempla
Tus palacios y diviértete, verdugo
Iracundo, goza bien! ¡Maldito seas!”

Echaron a volar las aves,
Fuéronse dispersando.
Sale el sol, mas yo tengo miedo.
Miro y miro, asombrado.


Como hormiguero ya se agita el vulgo,
Camino del trabajo;
Para hacer la instrucción
Ya forman los soldados.
Casi, casi dormidas,
Fatigadas muchachas van pasando.
Van a su casa, van, no vienen de su casa,
Pues su madre las ha mandado
A trabajar de noche para ganar el pan.


Yo pienso, cabizbajo;
Conjeturo, en silencio: ¡el pan de cada día
Es difícil ganarlo!
Al trote van ahí
También los funcionarios
Para volcarse luego
Sobre la entrada del senado
A rasgar con las plumas el papel
Y a desollar al padre y al hermano.


Agiles y corriendo
Pasan entre ellos mis paisanos
Y parlotean a lo moscovita
Riendo, duros blasfemando
Contra el padre que no les enseñó
A parlotear, de niños, tudesco. ¡Y, entretanto,
Aquí púdrete en tinta!
¡Sanguijuela! ¡Tu padre vendió, acaso,
Su última vaca para que el idioma
Capitalino un día tú pudieras hablarlo!



¡Ucrania, Ucrania mía!

¿Son tuyas esas flores jóvenes, de tus campos,
Mas regadas con tinta,
Asfixiadas en invernáculos
Alemanes por los beleños
Del zar?… ¡Ucrania, llora, oh viuda sin amparo!
¿Qué pasa en los salones
Del zar? Vamos a ver…
¿Qué tal andarán? Entro. Barriguda
Gente que espera al zar, y mucha es
La que aceza, medio dormida aún;
Cual pavos inflados se ven;
Hacia las puertas miran de reojo.
Y ellas por fin se abren. He aquí que
Como de su guarida, el oso sale

( El nombre de oso le dio Shevchenko al zar ruso Nicolás I, el que realizaba una política extremadamente reaccionaria, convirtiendo el Imperio Ruso en una verdadera cárcel para el pueblo.)

Alzando a duras penas los dos pies.
Hinchado todo, demacrado, azul.
La resaca maldita lo trae a mal traer.
Súbito, les gritó a los barrigones,
Que se esfumaron en un dos por tres
Como tragados por la tierra.


Desorbitó después
Sus ojos y unos pocos barrigudos restantes
Temblequearon a su vez.
Y luego, a los ventrudos secundarios
Gritó también
Y desaparecieron. Luego
Sobre los ínfimos se fue
Y desaparecieron al instante.
Arremetió contra la grey
Doméstica; cual por encanto, ella
Ya no se dejó ver.


Contra los soldaditos se echó, que gimotearon;
Bajo la tierra se esfumó el tropel…
¡Éste prodigio lo vi yo, señores!
Espero lo que habrá de acontecer,
Lo que mi osito haga. Le estoy viendo
Cabizbajo, tristón. ¡Pobre! ¿Por qué?
¿Dónde está su naturaleza osuna?
Como un gatito… manso se le ve.


Solté la carcajada, chillóme,
Me asusté
Y desperté…
Este sueño que tuve,
Raro y absurdo es.
Cosas así, tan sólo las sueñan los borrachos
Y los iluminados, bien lo sé.
Perdonen por no haberles contado nada mío
Y sí tan sólo aquello que soñé.

8 de julio de 1844
San Petersburgo


Videos


Video en ucraniano con subtítulos en español por el Dr. en Filología Fabián Abdala Marzá

El texto original en ucraniano

Fuente del poema traducido al español. Pdf descargable

Ой у гаю, при дунаю – Oy en el bosque, frente al Danubio

Oy en el bosque, frente al Danubio” es una canción folclórica ucraniana; se desconoce la fecha de su composición, aunque se sabe concerteza que es anterior a 1916. 

El grupo ucraniano conocido como “Trio Marenych” la incorporó dentro de su repertorio durante los años 70, con lo que la dio a conocer, y actualmente la canta también la actriz de origen ucraniano Milla Jovovich.

LETRA

Ой у гаю, при Дунаю

Соловей щебече.
Він же свою всю пташину
До гніздечка кличе.

Oyh, en el bosque, frente al Danubio
Un ruiseñor se hace escuchar.
Él, con toda su existencia
A su nido llama.
Ох-тьох-тьох і тьох-тьох-тьох
Соловей щебече.
Він свою всю пташину
До гніздечка кличе. (весь куплет – 2)

Oh-Toh-Toh y Toh-Toh-Toh
Un ruiseñor se hace escuchar.
El con toda su existencia
A su nido llama.
Ой у гаю, при Дунаю
Там музика грає.
Бас гуде, скрипка плаче,
Милий мій гуляє.

Oyh, en el bosque, frente al Danubio
Allí suena la música.
El Bajo retumba, el violín llora,
Y mi querido baila.
Ох-тьох-тьох і тьох-тьох-тьох
Там музика грає.
Бас гуде, скрипка плаче,
Милий мий гуляє. (весь куплет – 3)

Oy, en el bosque, frente al Danubio
Allí suena la música.
El Bajo retumba, el violín llora,
Y mi querido baila.
Ой у гаю, при Дунаю
Стою самотою.
Плачу, тужу, ще й ридаю
Милий за тобою.

Oy, en el bosque, frente al Danubio
Deambulo sola.
Llorando, extrañando y sollozando
Mi querido por ti. 
Ох-тьох-тьох і тьох-тьох-тьох
Соловей щебече.
Він свою всю пташину
До гніздечка кличе. (весь куплет – 2) 

Oh-Toh-Toh y Toh-Toh-Toh
Un ruiseñor se hace escuchar.
El con toda su existencia
A su nido llama.

Traducción por Alejandro Pundyk.

 Fuente

PARTITURAS
 

fuente de las partituras

VIDEOS

– Песня Хюррем на фортепиано (Великолепный век) Ой у гаю, при Дунаю Соловей щебече

Video 3

– Video 4

– Video 5

– Video 6

– Video 7

A continuación, presentamos a dos de los artistas que han interpretado esta canción, dándola a conocer.

VIDEOS POR TRIO MARENYCH

– Video 8

– Video 9

– Video 10

TRIO MARENYCH

El Trio Marenych fue una banda ucraniana que interpretaba canciones folclóricas de todo el país. Originarios de Lutsk, su repertorio incluía también piezas con autor, pero que habían obtenido un carácter folclórico, además de composiciones propias.

El trio tuvo su auge entre 1973 y 1980, y se disolvió en 2004. Luego de eso, Valery y Antonina grabaron discos por separado. 

Los integrantes se llaman Valery Marenych (Валерій Маренич), Antonina Marenych (Антоніна Маренич – (Сухорукова)) y Svitlana Marenych ( Світлана Маяренич (Сухорукова)). Antonina y Svitlana son hermanas, y Valery es esposo de Antonina. 

Ella es la única con preparación musical dentro del trio, y cantó al principio en un coro en Moscú. En 1971 cantó en duo con Valery Marenych, y más tarde agregaron a su hermana Antonia. Los tres vivían en un apartamento en la ciudad de Lutsk.

En 1971, el grupo ganó un concurso en Odesa; luego aparecen en la televisión ucraniana en 1978, y el trio rápidamente obtiene popularidad.

Su repertorio al principio incluía camciones de las que hemos hablado o hablaremos en futuros artículos, como несе галя воду (Galia recoge agua), esta canción, 

En 1979 lanzaron su primera composición, distribuida en una versión televisiva por Ukrtelefilm. Este mismo año, los miembros del grupo recibieron el título de Artista de Honor de Ucrania

 Pero no le convino este éxito al régimen soviético, y prohibió sus presentaciones fuera de la región de Volyn, además de obligarlos a cantar canciones patrióticas soviéticas y prohibirles la música relacionada con los kozakos. Esto por supuesto hizo disminuir su popularidad.

Hasta 1994 se volvió a escuchar el trio, cuando dieron un concierto en Kyiv. Comenzaron a lanzar Discos compactos con las antiguas canciones y las nuevas composiciones, pero el grupo se disolvió en 2004.  

MILLA JOVOVICH

Para acceder al artículo de ConUcrania, dar click en la imagen
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Мiліца Йовович (su nombre en ucraniano) nació en Kyiv el 17 de diciembre de 1975; Ucrania estaba en ese entonces bajo el régimen soviético, y Militsa también puede hablar ruso, pues era el idioma oficial; el ucraniano lo habla a la perfección, aunque haya crecido desde los 5 años en los Estados Unidos de Norteamérica. 
A los 11 años entró en el mundo del modelaje trabajando para Revlon, aunque pronto otras compañías de cosméticos la invitaron; a los 13 actuó por primera vez en la pelicula “El tren nocturno a Kathmandu”, con lo que despegó su carrera como actriz, aunque su apogeo llegó actuando como Juana de Arco en 1999, y luego en “Resident evil” en 2002 y sus secuelas hasta 2017.

Pero también ha participado en el mundo de la música, como cantante grabó un disco que tituló “The divine comedy”  en 1994. También ha diseñado ropa. 

Pero nos debemos concentrar en su interpretación de “Ой у гаю при дунаю” como se muestra en el siguiente video, en el que demuestra su fluidez para hablar su idioma natal. 

Ha grabado otros sencillos en inglés en 2012 y 2013. 

Sueño – Сон

El poema 《Sueño》escrito el 8 de julio de 1844 por Tarás  Shevchenko, es realmente una sátira sobre el régimen despótico de Nicolás I.

Taras Schevchenko por Nairobi Prahl

Hemos leído un poco en artículos anteriores, como por ejemplo el de “¿Braman los bueyes si los comederos están llenos?” , sobre la esclavitud y opresión que vivía el pueblo ucraniano durante la época que sufrió la invasión por el Imperio ruso. 

En marzo de 1845, Tarás Schevchenko viajó a Ucrania para encontrarse con Nikolay Kostomarov, historiador, y otros miembros de la sociedad clandestina “La hermandad de San Cirilo y San Metodio”, conocida también como “La sociedad Ucraniano-Eslávica”, que luchaba por la transformación de las naciones eslavas a un modelo “tipo federación”, y sobre todo la liberación de la esclavitud que el imperio ruso les imponía. 

Ante la supresión sobre la sociedad por las autoridades del imperio, Schevchenko escribió este poema, conocido en ucraniano como “Сон” (Sueño en su traducción también al español). El escrito fue confiscado por los miembros de la sociedad, pero igualmente se convirtió en una de las causas principales del escándalo. 

El poeta fue arrestado debido a este poema el 4 de abril de 1847, junto con otros miembros de la sociedad, y el zar Nicolás I leyó frente a ellos el poema “Sueño”. 

Vissarion Belinsky escribió en sus memorias que Nicolás I, quien hablaba bastante bien el ucraniano, leyó con risas la parte en la que Schevchenko lo describía; pero su humor se tornó amargo cuando pasó a la parte en la que el poeta describia a su esposa.
Schevchenko se burlaba de los tics faciales y la apariencia “perniflaca” de la escuálida zarina, que ella había desarrollado en su temor al 《levantamiento decembrista》 y los planes de éste para asesinar a su familia. 

El zar se dirigió a Tarás y le dijo: 《yo supongo que él tuvo razones para no estar de acuerdo conmigo, pero ¿qué hizo ella para merecer esto?》 

Orlov Schevchenko anotó que en el reporte oficial: 《 utilizó el lenguaje de la pequeña rusia, de contenido escandaloso, en lugar de mostrar gratitud por haberlo liberado de la servidumbre》Reclamaba también que Tarás Schevchenko 《estaba expresándose con un grito de protesta contra la esclavitud y desastre de Ucrania, glorificando el hetmanato Kozako y las libertades Kozakas y que “con increíble audacia calumnió e insultó a personas de la Casa Imperial》. 

Mientras que estaba bajo investigación, el poeta estuvo en prisión en San Petersburgo en las carceletas del tercer departamento de la Cancilleria Imperial, en la Calle Panteleimonovskaya. Luego fue trasladado a Orenburg, cerca de los montes urales. El zar Nicolas I incluso añadió a la sentencia que 《deberá estar bajo estricta vigilancia, sin el derecho de escribir o pintar》. 

Taras Schevchenko por Nairobi Prahl

Taras Schevchenko finalmente regresó del exilio en 1857, pero bajo prohibición de retornar a San Petersburgo o mucho menos a Ucrania, su patria. Hasta mayo de 1859 obtuvo permiso de viajar a su tierra natal. En julio de ese mismo año, fue arrestado de nuevo por “blasfemia”  , pero luego liberado y obligado a regresar a San Petersburgo. 

 Falleció el 10 de marzo de 1861, cansado y enfermo por sus años en el exilio, un dia después de su cumpleaños #47. Además murió siete días antes de que se declarara finalmente la emancipación de la servidumbre. 

Ilustramos el poema con pinturas del propio escritor, quien también pintó una gran cantidad de obras de arte, de las que 853 sobreviven. También incluimos otras obras de pintores de ese siglo, y algunos de la artista Nairobi Prahl, inspirada en el poema. 

SUEÑO

Cada quién tiene su sino,
También su camino ancho.
Construye el uno y destruye
El otro. Va escudriñando
Aquél, con ávidos ojos,
Los confines, por si acaso
Hay más mundo que apandar
Para consigo enterrarlo.
A su consuegro, un tercero
Despluma, naipes en mano.


Este la navaja afila,
Oculto, contra su hermano.
Con sigilo, ése tan sobrio,
Tan circunspecto y beato,
Paciente espera que llegue
Para ti un momento malo;
Repta que repta, en el hígado
Las uñas te habrá clavado.


¡Y ocioso será implorarle
Por tu mujer y tus vástagos!
Pródigo, levanta templos
Aquel otro, lucha tanto
Por la fe y ama a la patria
Tanto, que él en su arrebato,
Lo mismo que si agua fuese,
La sangre le está chupando…
¡Y todos, como corderos,
Atónitos y callados!


“Bueno — dicen solamente —,
Así debe ser, acaso”.
¡No habiendo en el cielo Dios,
Así debe ser, es claro!
Gemís, morís bajo el yugo,
El paraíso esperando
Después de la muerte, mas
No hay nada, esperáis en vano.



Entrad en razón, ya todos
Sois hijos de Adán. Miradlo:
Niños príncipes o niños
Que van el pan mendigando.

El zar Nicolás I por Nairobi Prahl


Ése… Y aquél… Y yo, ¿qué?
Yo, buenas gentes, lo que hago
Es holgarme, banquetear,
Y no sólo en días feriados:
¡En todos! ¿Qué, me envidiáis?
¿Os quejáis? ¡Yo, ni escucharos!
¡No insultéis! ¡Mi sangre bebo,
Que no la de los extraños!
Así monologaba
Yo anoche, al regresar
Ebrio, de mi tertulia, bordeando los setos,
Por mi senda habitual
Hasta que al domicilio
Pude llegar.


Sin llorones bebés ni mujer que me riña,
Yo vivo en un edén: tranquilidad,
Así en el alma como en la cabaña…
Con la cabeza sobre el cabezal,
Ya se sabe, si uno está borracho,
Ni aunque truene el cañón se inmutará.


Aquella noche tuve un sueño.
Y era tan estupendo el tal soñar
Que hasta un abstemio se emborracharía
Y el más tacaño bien quisiera dar
Un céntimo por ver tal maravilla,
Por una ojeadita nada más…


Empero, ¡nada de eso!
Estoy viendo: algo va
Volando, parecido a una lechuza,
Por sobre la quebrada, el lago y el pradal,
Por sobre el barranco y la zanja,
Por sobre las estepas vastas de más allá,
Sobre los descampados.


Yo me elevo a mi vez, le voy detrás.
Volando, de mi tierra me despido.
¡Adiós, mi tierra natal,
La de dolor y plañido!
Yo en las nubes guardaré
Mi gran sufrir, mi martirio.


¡Ucrania, tú estás llorando
Como viuda sin arrimo!
Volaré en la medianoche
Nublada, hasta dar contigo,
Para que hablemos los dos
Con tristeza y muy quedito.
Caeré a la medianoche,
Tal como cae el rocío.
Hablaremos, tristes, hasta
Que llegue el día y tus hijos
Aun pequeños se levanten
Todos contra el enemigo.
¡Adiós, mi tierra natal,
Que ya me espera el camino!
¡Dios mantiene la verdad!
¡Tú cría a tus parvulillos!

El zar Nicolás I por Nairobi Prahl

Vuelo… Ya, ya amanece,
El horizonte arde.
Saluda el ruiseñor
Al sol en el boscaje
Umbroso. Las estepas
Sueñan, azuleándose.
De barranco en barranco
Sopla un viento suave,
Cual sobre las lagunas
Ya verdean los sauces.

Amplios huertos espesos.
En campo abierto álzanse,
Centinelas, los álamos,
Con el campo departen
En plena libertad.


En belleza se expande
Mi Ucrania natal, toda
Reverdece lavándose
Con matinal rocío
Antes que el sol se alce.
¡Su ámbito espacioso
Es inconmensurable!
¡Nada podrá matarla
Ni doblegarla! ¡Nadie!…
¡Alma mía! ¿Por qué
Has vuelto a acongojarte?
¿Por qué, por qué, alma mía,
Llorar así, a raudales?

¿Qué te aflige? ¿Nunca has visto las penas, jamás oíste
El gemir de los humanos? ¡Pues escúchalos, mas yo
Me iré lejos, por las nubes azules, a las alturas.
Allí no hay poder alguno, allí no hay cruel punición,
Allí ninguna desdicha viene a desgarrar el alma,
Mientras que en el paraíso que brilla aquí, bajo el sol,
Al lisiado los harapos le arrancan, y hasta la piel,
Para vestir y calzar a los hijos del señor.
Crucifican a una viuda porque no pagó el tributo,
Y a su hijo (su hijo único), que es su sostén y su amor,
Se lo llevan de soldado. ¡Todo les parece poco!
Ahí, junto a la empalizada, mira que de inanición
Todo hinchado está muriéndose un pobre niño. A su madre
La llevaron a segar los trigales del señor.

Y ¿ves aquello? ¡Ojos, ojos!
¡Abrasados por las lágrimas,
Mejor estuviérais secos!
La moza violada, vaga
Con su chiquitín bastardo.
Sus padres de casa echáronla.
Y ya todos la repudian
Por dondequiera que vaya.
¡Hasta el mendigo la evita!
Y al señorito, ya, nada
Le interesa la vigésima
Sierva por él deshonrada.

¿Verá a través de las nubes
El Señor nuestras desgracias?
Claro que las ve; no obstante,
Ayuda cual las montañas
Seculares, las que están
Húmedas de sangre humana.
¡Mártir, alma mía, es
Nuestra suerte bien aciaga!
Beber amargo veneno,
Dormir bajo la nevada;
Directa, a Dios que entre nubes
Está, nuestra voz ya clama:
¿Cuánto aún los chupasangres
Nos tendrán entre sus garras?

¡Vuela, pensamiento mío, mi colérico tormento!
Toma este enjambre que son los dolores, los corajes
De tus más fieles amigos; tú con ellos te has criado,
Has intimado con ellos; como ellos, en tus pañales
Te enrollaron con sus manos pesadas. ¡Tómalo todo
Vuela y en el cielo ve desparramando el enjambre!

¡Póngase negro y purpúreo,
Como un dragón lance fuego,
Que cadáveres vomite,
La tierra siembre de muertos!
Y hasta que tú vuelvas, yo,
Mi corazón escondiendo,
Recorreré todo el mundo
Por ver si el edén encuentro.

La tierra, una vez más, sobrevuelo
Y otra vez me despido de ella.
Y duele, si a la madre anciana
Sin choza ni hogar se la deja,
Pero más horrible es aún
Ver por doquier llanto y miseria.

Vuelo, vuelo y el viento sopla,
Ante mí la nieve chispea.
Pantanoso confín remoto
Y niebla, vacío y más niebla.
Lugar desierto. Del humano
Pie maligno no se ven huellas.
¡Enemigos míos, adiós,
Y adiós a quienes no lo sean!
Ya nunca más he de ir a veros,
Gozad en vuestras francachelas,
No he de volver a veros más:
Ya para siempre en la campera
Me quedaré a dormir, bien solo…
Y mientras no conozcáis tierras
Donde no corran llanto y sangre,
Yo he de dormir a pierna suelta.
Dormiré…

Mas ¿qué tintinea
De repente? ¿qué subterráneo
Y vago rumor de cadenas?…
Miro… ¡Desventurado pueblo!
¿De dónde…? ¿Qué es esa faena?
¿Qué buscas, di, qué calicatas?
¡Por lo visto, no habrá manera
De que me oculte de vosotros
Ya, ni en el cielo tan siquiera!…
¿Por qué sufrir yo tanto enojo?
¿A quién hice mal? ¿Qué grosera
Mano aherrojó en tu cuerpo el alma,
El pecho te dejó en pavesa
Y dispersó los pensamientos
¿Como una nube de cornejas?
Por qué, no sé, pero condénanme
Y duramente me condenan.
¿Tanto sufrir no ha de acabarse?
¡No lo veo, no sé respuesta!

El desierto, de repente,
Comenzó a moverse. Tal
Que un féretro angosto, abrióse
Y ya al juicio final
Se van alzando los muertos
En busca de la verdad…

¡Muertos no están, a los jueces
No les imploran piedad!
Entre un sonar de cadenas,
Vivientes los hombres van,
De las cuevas sacan su oro
Para con él taponar
La garganta al insaciable.
Son presidiarios. ¿Quizás
Sabe Dios por qué lo son?
¿Por qué, por qué a trabajar
Los destierran a las minas?
¿Ciertamente lo sabrá?

Un ladrón marcado a hierro,
Ruidosa cadena agita;
A los azotes del látigo,
Los dientes otro rechina:
Matar al amigo, con
Sus propias manos, quería.
Y, entre tantos criminales,
En harapos se divisa
Al señor del universo.

En harapos se divisa
Al zar de la libertad:
Al zar, al zar se divisa
Coronado con el hierro.

(Coronado con el hierro — imagen del revolucionario deportado. Entonces  a los forzados se Ies marcaba con hierro.)

¡Allí al zar se le divisa:
Un deportado político!
Las cadenas que lo trincan
No logran que él se lamente
De esta tortura infinita.
¡Aquél que a los hombres ama,
Ya nunca, nunca, se enfría!

¿En dónde tus pensamientos primaverales están?
¿Criados con amor, hijos valerosos? ¿En qué manos,
Amigo mío, dejaste sus destinos? ¿Para siempre
Sepultos te los dejaras en el corazón, acaso?
¡No los entierres! ¡Tú siémbralos, espárcelos por doquier!
¡Brotarán y crecerán, habrán de ser esforzados!

¿Más torturas? o ¿ya bastan?
¡Bastan, bastan, hace frío! Con la helada se despierta
La razón. A volar vuelvo.

Ennegrécese la tierra
Y adormécese la mente, se extasia el corazón.
Miro: en fila, casas, casas… Rematando las iglesias,
Brillan cruces. Como grullas, por las plazas los soldados
Bien calzados maniobran, bien comidos; en cadenas
Apresados fuertemente, ellos desfilan… Y yo miro
Más allá: tal que en un pozo, allá abajo humea, humea
La ciudad entre pantanos.

(La ciudad entre pantanos — se refiere a Petersburgo
fundado en 1703 por Pedro I en la pantanosa orilla del golfo de Finlandia.

Las tinieblas
Van sobre ella en remolino condensándose
Y hasta allá en volandas llego. ¡La ciudad resulta inmensa!
¿Ella es turca, es alemana o tal vez rusa?
¡Hay señores barrigudos, mucha iglesia
Y palacios y palacios! ¡Pero chozas campesinas
No se ve ni una siquiera!
Anocheciendo estaba… Fuego, fuego
Se encendió alrededor
Y miedo tuve… “¡Hurra, hurra!”
La multitud gritó.
“¡Imbéciles, callaos! ¡A ver cuándo
Vais a entrar en razón!
¿Os alegra tal vez, hato de locos,
Estar ardiendo?”
¡“Mira este jojol*!

(*Así les decían a los ucranianos durante esa época)

No sabe ni siquiera
Qué es un desfile. No lo sabe, no.
¡Hay desfile! ¡Y es Él, Él en persona,
Quien pasará revista a los soldados!”.
“¿A ese pez gordo podré verlo?”. “Si,
¿Ves el palacio?”. Allá me fui, veloz.
Tuve suerte, pues un paisano hallé
Con botones dorados.
“¿De dónde sales tú?”, “Yo, pues, de Ucrania
“Mas ¡si no sabes un sólo vocablo
De los que aquí se usan!”.
“Oye, hermano,
Te equivocas: sé hablar, pero no quiero”.
“¡Qué tipo eres más raro!
Yo aquí conozco todas las entradas,
Aquí sirvo; si quieres, en palacio
Procuraré que entres; pero, ¿sabes?,
Esto es la capital, ¡la ilustración, hermano!,
Dame cincuenta kopeks”.
“¿A ti, so chupatintas? ¡Ni pensarlo!…”
Volví de nuevo a ser
Espíritu incorpóreo y al palacio
Entré, invisible. ¡Dios, Dios de los cielos,
Mira aquí el paraíso! ¡Con bordados
De oro andan aquí los lameculos!
Anda por los salones Él, muy alto

(Él, muy alto — aquí se refiera a el zar Nicolás I)

Y muy malhumorado.
Altanero se pasea
Con la escuálida zarina
Perniflaca, a un hongo seco
Parecida.
¡Pobre! Además, su cabeza
Ya tiembla de perlesía.
¿Ésta es, ésta, la diosa?
¡Pobre de ti! No te había
Visto nunca y me engañaron.
¡Yo creía
En tu chato escritorzuelo!
¡Cómo un lila
Yo le hice caso al papel,
A la pluma que se alquila,
A los poetastros! ¡Léelos,
Anda, y créelos hoy día!
Tras el dios y tras la diosa van altivos los séñores.


¡Todos, todos barrigudos como cerdos,
Todos lucen jetas gruesas!
Todos sudan y resoplan, en su esfuerzo
Por poder estar más cerca de los dioses.
¡Un sopapo puede darles en los belfos
O quizá puedan lamer la “higa zarista”!
Aunque sea un poquitito, sólo al sesgo.
Aunque sea media higa nada más.
Aunque sea bajo el morro, el morro mero.
Se alinearon todos los señores,
La sala quedó inmóvil y en silencio.


Sólo un susurro: el zar. La maravilla
De la zarina se iba divirtiendo,
Zancuda garza, a saltos.
De este modo anduvieron
Largo rato, con mucha gravedad.
Tal como los mochuelos;
Algo decían, bajito;
Algo pude ir oyendo
De la patria, de nuevas charreteras,
Franjas, adiestramiento
E instrucción militar…
Luego, vi retirarse a la zarina,
Que fue a tomar en un sillón asiento.
Al señor principal se acercó el zar
Y un puñetazo le atizó de lleno
En los morros. Se relamió el cuitado
¡Y le dio en la barriga a un subalterno!
Se oyó sólo un ruido. Y a su vez
Cerró a diestro y siniestro
El subalterno con sus inferiores.
Al punto, estos cayeron
A golpes contra el personal menudo.
Y éste, que por la puerta va saliendo,
Machacará en la calle, como es lógico,
A los demás cristianos con los que tenga encuentro.
Y estos cristianos gritan,
Lanzan gritos blasfemos.
“¡Disfruta, padre-zar, diviértete!”
— Gritan como posesos —
Y “¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra-a-a!”
Yo me estuve riendo
Y basta. Me zurraron también. Al ser de día,
Todos los golpeados se durmieron…
Los cristianos quejábanse
En las esquinas, mas cada vez menos;
Por la salud del padrecito-zar
Rezaban al Eterno.
¡Dan ganas de reír
Y de llorar! Contemplo
La opulenta ciudad. La noche es blanca
Como el día. Palacios hay sin término,
Mires adonde mires…
Y el malecón de piedra sobre el río sereno.
Miro como un imbécil,
No creo lo que veo,
No, no alcanzo a entender
De dónde salió esto,
Toda esta maravilla…
¡Sin usar del puñal, aquí, de cierto
Mucha sangre corrió! Detrás del río
Hay una fortaleza y un campanario añejo

( Hay una fortaleza y un campanario añejo — la
fortaleza de Pedro y Pablo y la catedral del mismo nombre, asentadas sobre una isla del río Neva frente al Palacio de Invierno en Petersburgo. La fortaleza sirvió de cárcel para los más peligrosos enemigos políticos de la autocracia.)

A una lezna parécese su aguja;
La estoy mirando y, sin querer, me aterro.
Las campanas repican…
En torno miro, veo cómo alza el vuelo
Un caballo, cómo con sus pezuñas
Deja roto un roquedo.
Lleva svitka, diríase
El bien montado caballero.
No usa silla ni gorro. Una corona
De hojas, a sus sienes les da cerco.
El furioso corcel
Parece presto,
¡Presto a saltar el río! Su jinete
La mano extiende, cual si el mundo entero
Quisiera asir. ¿Quién es? Voy acercándome.
En la piedra hay escrito esto que leo:
Al Primero, la Segunda

(Al Primero, la Segunda — inscripción “A Pedro Primero,
de Catalina Segunda” en el monumento a Pedro el Grande, erigido por orden de Catalina II en 1782 Está en ruso y en latín.)
Cosacos en Taberna por Mykola Samokysh

Levantóle este portento.
¡Ah, vamos, vamos, ahora
Ya lo entiendo!
Crucificó a nuestra Ucrania
El Primero;
Pero, con la viuda-huérfana,
La Segunda acabó luego.


¡Nuestra sangre, sangre viva,
La bebieron
Los vampiros, los caníbales!
Mas ¿qué se llevaron ellos
A otro mundo, consigo?
Cual si estuviera leyendo
La historia de Ucrania, mal
Me sentí. Tan mal, que tengo
El corazón oprimido…


Y alguno en este momento,
Despacio, invisible, canta
Sobre mi cabeza esto:
“Fue desde la ciudad de Glújiv

(La ciudad de Glújiv — ciudad donde en el siglo XVIII
tenía su sede central el hetmán de Ucrania. Hoy Glújiv está comprendida én la región de Sumi (Ucrania)

Que los regimientos marcharon,
Con palas, a fijar las líneas.
Hiciéronme, de estos cosacos,
Hetmán provisional.

(Hetmán provisional — se trata del coronel de Cherníhiv,
Pavló Polubótok, designado en 1722 hetmán provisional de Ucrania, quien expresaba los intereses de la cúspide cosaca; por eso solicitaba tenazmente que Pedro I le apliase sus derechos de hetmán, recortados en sumo grado tras la traición de Mazepa. Polubótok estuvo encarcelado en la fortaleza de Pedro y Pablo, donde murió en 1724. Los historiadores ucranianos burgueses le pintaban como defensor de los intereses populares, lo que de hecho, nunca fue cierto.)
Ivan Pokhitonov – Tiempo de Cosecha (1890-1923)

Llegué,
Acaudillando a mis hermanos,
A la capital. ¡Ay, Dios mío!
¡Oh, monstruo inmundo! ¡Oh, zar bellaco!
¡Zar maldito! En tierras desiertas
¿Qué hiciste tú con mis soldados?
Con sus huesos, sus nobles huesos,
Tú rellenaste los pantanos,
¡Tu emporio alzaste sobre sus
Cadáveres ensangrentados
Y de hambre, en oscura cárcel
Me mataste, martirizado
Y encadenado por ti, zar!


¡Inseparable de ti, atado
A tu persona, por los siglos
De los siglos. ¡Cuesta trabajo
Volar sobre el Neva, me cuesta!



Ucrania
ya no existe, acaso…
¡No sé…! Yo volaría a ver…
Dios no me deja. La incendiaron
Entera, a lo mejor, y el Dnipro
También entero al mar lo echaron,
Y las antiguas tumbas — nuestra
Gloria — ultrajaron, profanaron.


¡Oh Dios mío, ten compasión,
Ténnos piedad, Dios Santo!”
Todo, todo enmudeció. Con nieve cubre
Una nube el cielo gris y hasta semeja
Que en la nube va aullando
Una fiera.
Mas la nube sólo es una bandada
De aves blancas, aves que revolotean
Por encima del titán de bronce y chillan,
Van chillándole: “¡Vampiro! Con cadenas,
Para siempre, atados vamos uno a otro.


Cuando el Día del Juicio escuchemos la trompeta,
De tus ojos tan enormes,
De tu ansia insatisfecha,
A Dios mismo ocultaremos.
¡A las nieves, a las más extrañas tierras,
Tú, de Ucrania nos echaste!
Tiritábamos de frío en famélica odisea,
Nos mataste, mas de púrpura te hiciste
El ropaje más triunfal con la piel nuestra,
Bien cosido con los nervios de los muertos.
Y fundaste tu ciudad, luciste en ella
Nuevo manto. ¡Ve y admírate, contempla
Tus palacios y diviértete, verdugo
Iracundo, goza bien! ¡Maldito seas!”

“Boda ucraniana” por Mykola Pymonenko

Echaron a volar las aves,
Fuéronse dispersando.
Sale el sol, mas yo tengo miedo.
Miro y miro, asombrado.


Como hormiguero ya se agita el vulgo,
Camino del trabajo;
Para hacer la instrucción
Ya forman los soldados.
Casi, casi dormidas,
Fatigadas muchachas van pasando.
Van a su casa, van, no vienen de su casa,
Pues su madre las ha mandado
A trabajar de noche para ganar el pan.


Yo pienso, cabizbajo;
Conjeturo, en silencio: ¡el pan de cada día
Es difícil ganarlo!
Al trote van ahí
También los funcionarios
Para volcarse luego
Sobre la entrada del senado
A rasgar con las plumas el papel
Y a desollar al padre y al hermano.


Agiles y corriendo
Pasan entre ellos mis paisanos
Y parlotean a lo moscovita
Riendo, duros blasfemando
Contra el padre que no les enseñó
A parlotear, de niños, tudesco. ¡Y, entretanto,
Aquí púdrete en tinta!
¡Sanguijuela! ¡Tu padre vendió, acaso,
Su última vaca para que el idioma
Capitalino un día tú pudieras hablarlo!



¡Ucrania, Ucrania mía!

¿Son tuyas esas flores jóvenes, de tus campos,
Mas regadas con tinta,
Asfixiadas en invernáculos
Alemanes por los beleños
Del zar?… ¡Ucrania, llora, oh viuda sin amparo!
¿Qué pasa en los salones
Del zar? Vamos a ver…
¿Qué tal andarán? Entro. Barriguda
Gente que espera al zar, y mucha es
La que aceza, medio dormida aún;
Cual pavos inflados se ven;
Hacia las puertas miran de reojo.
Y ellas por fin se abren. He aquí que
Como de su guarida, el oso sale

( El nombre de oso le dio Shevchenko al zar ruso Nicolás I, el que realizaba una política extremadamente reaccionaria, convirtiendo el Imperio Ruso en una verdadera cárcel para el pueblo.)
Mykola Murashko – Paisaje ucraniano (1896)

Alzando a duras penas los dos pies.
Hinchado todo, demacrado, azul.
La resaca maldita lo trae a mal traer.
Súbito, les gritó a los barrigones,
Que se esfumaron en un dos por tres
Como tragados por la tierra.


Desorbitó después
Sus ojos y unos pocos barrigudos restantes
Temblequearon a su vez.
Y luego, a los ventrudos secundarios
Gritó también
Y desaparecieron. Luego
Sobre los ínfimos se fue
Y desaparecieron al instante.
Arremetió contra la grey
Doméstica; cual por encanto, ella
Ya no se dejó ver.


Contra los soldaditos se echó, que gimotearon;
Bajo la tierra se esfumó el tropel…
¡Éste prodigio lo vi yo, señores!
Espero lo que habrá de acontecer,
Lo que mi osito haga. Le estoy viendo
Cabizbajo, tristón. ¡Pobre! ¿Por qué?
¿Dónde está su naturaleza osuna?
Como un gatito… manso se le ve.


Solté la carcajada, chillóme,
Me asusté
Y desperté…
Este sueño que tuve,
Raro y absurdo es.
Cosas así, tan sólo las sueñan los borrachos
Y los iluminados, bien lo sé.
Perdonen por no haberles contado nada mío
Y sí tan sólo aquello que soñé.

8 de julio de 1844
San Petersburgo

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Video en ucraniano con subtítulos en español por el Dr. en Filología Fabián Abdala Marzá

El texto original en ucraniano

Fuente del poema traducido al español. Pdf descargable