Poema “El Cáucaso” – Кавказ – Por Taras Shevchenko

Este poema, fechado 18 de noviembre de 1845, fue dedicado a Jacob de Balmén, tran amigo de Taras Shevchenko, y publicado por primera vez en Leipzig en 1859, pagina 713 de “Nuevas poesías de Pushkin y Shevchenko”.

El poema es una reflexión sobre la injusticia y crueldad del mundo, así como sobre la hipocresía de algunas personas. El heroe lírico acude a Dios en alguna resonancia, pero dándose cuenta de la impotencia humana ante la desgracia:

¿Cuándo despertará, al fin?
¿Cuándo, oh Dios, de fatigado
Te echarás a descansar
Y dejarás vivir, cuándo?
Pues creemos en tus fuerzas
Creadoras, soberano.
¡Se alce la verdad y triunfe
La libertad que anhelamos
Y a ti, solamente a ti,
Te rezarán con agrado
Todos los pueblos del mundo
Por los siglos!

En las obras del poeta, la idea que aparentemente Dios duerme, o por otro lado, qu3 no permite la injusticia en el mundo (como en “La Princesa”) es rara. El autor se concentra más en recalcar la deshonestidad e hipocresía de las clases gobernantes.

Ironiza sobre los altos círculos gobernantes de la Rusia zarista, que creen tener el derecho de “enseñar” a otras culturas como vivir, que vestir y que costumbres llevar, em este caso los habitantes del Cáucaso.

Oleo

Shevchenko utiliza el sarcasmo:

Nosotros somos cristianos;
Templos, aulas, ¡Dios tenemos!
Sólo nos irrita un tanto
Vuestra saklia, ¿qué hace allí?
No os la dimos. Ni os echamos
Vuestro churek como a perros.
Que conste que no os cobramos
Por el sol que os calienta
Porque no somos paganos,
Sino cristianos auténticos,
Contentos con poco…

Sin embargo, el poeta también menciona a Siberia, Rusia, y las priwiones que tiene el Imperio en esta región, en la que están no sólo criminales, sino también prisioneros políticos.

Es silente acerca de la población completa de la Rusia Zarista, “Porque es próspera”, de nuevo riendo amargamente.

En diciembre de 1841 el Imperio Ruso firmó un tratado internacional en el que prohibió la trata de esclavos, pero en Rusia continuaba el maltrato y el comercio de “Servidumbre”.

Al galo injuriar, mercar
O a la baraja jugarnos
Gente… no negros… humilde…
Aunque fueron bautizados.
Y, al fin, hispanos
Dios nos libre de lo hurtado.
¡La ley, cumplirnos la ley!…
¿Por apostólicas reglas
Amáis al hermano?
¡Vanilocuentes, hipócritas
De Dios detestados!

Escribe con enojo sobre los terratenientes,

¡Del hermano la pelleja
Amáis y no el alma!
Y chupáis según la ley:
A la hija galas,
A los bastardos moneda,
A la esposa joyas,
¡Para si lo que no saben
Ni hijos, ni esposa!

Se burla de la gente de esta clase que reza en la iglesia,

Y ante tu imagen sagrada
Inclinaciones eternas.
Por el robo, guerra y sangre.
La que corre del hermano,
Te ruegan, después te ofrecen
Del incendio el manto hurtadohurtado

Y trae a colación las condecoraciones que se le da a los supuestos héroes por la guerra “de Dios”.

Luego se dirige a su amigo Jacob en

Y a ti te embarcaron, Jacobo del alma,
Mi buen compañero, mas no por Ucrania,
Por su cruel tirano, derramar hicieron
Tanta sangre justa. De Moscú el veneno
Te tocó, apurar moscovita copa

Para ampliar la información, es recomendable leer estos otros artículos sobre poemas de Taras Shevchenko:

POEMA “EL CÁUCASO”

Taras Shevchenko

A mi sincero Jacob de Balmén (1)

Tras los montes, montes, de nubes cargados,
Sembrados de penas, con sangre regados

Por los siglos, allí el águila
Castigo da a Prometeo
Picándole las costillas
Y desgarrándole el pecho.
No se beberá la sangre
Vivificante del cuerpo,
Y el corazón late y ríe,
Y vive, y vive de nuevo.
Y no fenece nuestra alma,
Los ánimos no perdemos.
No labrará, el insaciable,
Del fondo del mar el lecho.
No aplastará el alma eterna
Ni podrá vencer al Verbo,
Ni vituperar la gloria
Inmortal de Dios eterno.

¡No somos quién para reñir contigo!
¡No somos quién para juzgar tus hechos!
Llorar, llorar, llorar sólo nos queda
Y amasar el pan nuestro
Con sudores de sangre y con las lágrimas.
De nosotros se mofan los verdugos
Y la verdad dormida está, borracha.

¿Cuándo despertará, al fin?
¿Cuándo, oh Dios, de fatigado
Te echarás a descansar
Y dejarás vivir, cuándo?
Pues creemos en tus fuerzas
Creadoras, soberano.
¡Se alce la verdad y triunfe
La libertad que anhelamos
Y a ti, solamente a ti,
Te rezarán con agrado
Todos los pueblos del mundo
Por los siglos!
Mientras tanto,
Ríos de sangre discurren
Por el monte y por el llano!

Tras los montes, montes, de nubes cargados,
Sembrados de penas, con sangre regados.

Allí, misericordiosos (2),
Corrimos, cual cazadores,
La infelice libertad
Y acosamos… ¡Cuántos hombres
Cayeron allí! En la sangre
Y en las lágrimas que corren
Había que ahogar a todos
Príncipes y emperadores.
En las lágrimas de viudas,
De doncellas que de noche.
Lloran! ¡Lágrimas de madres!
De padres, ¡las más atroces!
No ríos, toda una mar ,
Se extiende. ¡Gloria a los nobles
Galgos! ¡Gloria a los perreros
Y amuestros zares padrones!
¡Gloria!
¡Gloria a los picos azules
Ocultos bajo los hielos!
Y a los caballeros grandes
Protegidos por el cielo.
Guerreáis y venceréis,
Porque Dios ayudará.
¡Lleváis la razón, la gloria
Y la santa libertad!

Churek (3) y saklia (4): son tuyos;
Ni es limosna, ni regalo,
Nadie que es suyo dirá
Ni te llevará esposado.
Aquí somos instruidos,
¡Leemos el Verbo santo!…
Y desde la baja cárcel
Hasta el alto trono andamos
Vestidos de oro y desnudos..

¡Queréis saber! ¡Enseñamos
Lo que cuesta el pan, la sal!
Nosotros somos cristianos;
Templos, aulas, ¡Dios tenemos!
Sólo nos irrita un tanto
Vuestra saklia, ¿qué hace allí?
No os la dimos. Ni os echamos
Vuestro churek como a perros.
Que conste que no os cobramos
Por el sol que os calienta
Porque no somos paganos,
Sino cristianos auténticos,
Contentos con poco… En cambio,
Si hacéis migas con nosotros,
Aprenderéis más que un sabio.
Nos basta espacio para ello,
El de Siberia es fantástico,
¡Cuántas cárceles y gentes!
Del finlandés al moldavo
Todos callan en sus lenguas,
¡Y viven! El padre santo
La santa escritura lee
Y predica que un zar raro (5)
Hubo que puercos cuidó,
Robó a su amigo y vasallo
La mujer que aquél amaba;
Luego mató al desdichado
Y, al cabo, fue a dar al cielo
El zar. ¡Veis a quién mandamos
A la gloria! ¡Sois oscuros
Sin la Santa Cruz! ¡Qué espanto!
¡Ya os enseñaremos!… ¡Hurta!
¡Atraca, llénate el saco,
Da, y al cielo! Si tú quieres
Llevarte a los tuyos, hazlo!
¿Qué no sabremos hacer?
Sembrar trigo, contar astros,
Al galo injuriar, mercar
O a la baraja jugarnos
Gente… no negros… humilde…
Aunque fueron bautizados.
Y, al fin, hispanos (6) no somos.

Dios nos libre de lo hurtado.
¡La ley, cumplirnos la ley!…
¿Por apostólicas reglas
Amáis al hermano?
¡Vanilocuentes, hipócritas
De Dios detestados!
¡Del hermano la pelleja
Amáis y no el alma!
Y chupáis según la ley:
A la hija galas,
A los bastardos moneda,
A la esposa joyas,
¡Para si lo que no saben
Ni hijos, ni esposa!

¿Por quién te crucificaron,
Cristo, hijo de Dios?
¿Por los buenos? ¿Por qué tú
Llevas la razón?
¿O por qué siga el escarnio?
Y así se quedó

Templos, capillas e iconos,
Humo de mirra y candelas,
Y ante tu imagen sagrada
Inclinaciones eternas.
Por el robo, guerra y sangre.
La que corre del hermano,
Te ruegan, después te ofrecen
Del incendio el manto hurtado

Aprendimos y queremos
Que otros también sepan;
Alumbramos la verdad
A criaturas ciegas…
A todo os enseñaremos
Si sabéis rendiros,
A construir una cárcel,
A forjar los grillos,
A llevarlos y a trenzar
Látigos muy finos,
A todo; mas vuestros montes
Nos tendréis que dar,
Lo demás ya os lo tomamos:
El campo y el mar.

Y a ti te embarcaron, Jacobo del alma,
Mi buen compañero, mas no por Ucrania,
Por su cruel tirano, derramar hicieron
Tanta sangre justa. De Moscú el veneno
Te tocó, apurar moscovita copa.
¡Oh, mi buen amigo! ¡Luz de mi memoria!
Que tu alma se alce por Ucrania entera,
Los túmulos viejos de la estepa otea.
Ve con los cosacos, vuela a las orillas
A llorar con ellos lágrimas antiguas,
Y de mi prisión, espérame en la estepa.

Mientras tanto mis cantares,
Mi cruel desdicha
Iré sembrando, que crezcan
Contra las ventiscas.
El suave viento ucraniano
Te traerá en rocío
Mis cantares como lágrimas
Fraternas… Querido,
Tú les darás buen amparo,
Leerás a solas…
Del mar, la estepa, los túmulos,
De mí harás memoria.

18 de noviembre de 1845
Pereyáslav
  1. Jacob de Balmén — de Balmén, Jacobo Petróvich (1813— 1845) amigo íntimo de T. Shevchenko. Pintor aficionado. Era oficial
    del ejército zarista y murió en el Cáucaso en una campaña contra cherkesos insurrectos.
  2. Allí, misericordiosos — se.-refiere al zar Nicolás 1
  3. Churek — pan sin sal, en forma de torta
  4. Saklia — vivienda típica de los habitantes del Cáucaso.
  5. Un zar raro — se trata del bíblico rey David
  6. Hispanos — en este contexto, conquistadores.

El Cáucaso

El nombre de esta región de eurasia proviene del griego Káukasos, legendario pastor escita asesinado por Crono y que dio nombre a las montañas.

En la mitología griega, el Káukasos era uno de
los pilares que sostienen al mundo. Otra leyenda dice que Prometeo fue encadenado a estas montañas por Zeus.

Otra versión es que procede del personaje mítico llamado Caucas, antecesor legendario de los pobladores del Cáucaso, quien era el hijo de Targamos, y nieto de Jafet (tercer hijo de
Noé) o Japeto. Su historia fue puesta por escrito en una compilación de crónicas georgianas medievales, llamada Kartlis cxovreba (‘vida
de Kartli’, centro de la región antigua y medieval de Georgia, conocida también como Iberia.

El Cáucaso es una región montañosa y también de tierras bajas, actualmente frintera entre Europa oriental y asia occidental.

En 1783 fue conquistada por el Imperio ruso la región al norte del rio Kuban (la región de Kuban pertenece a Ucrania por derecho, tema extenso para futuros artículos), y lo que hoy es Georgia, que volvió a ser tal hasta después de 1991.

Durante esa época el imperio ruso prohibió a pena de muerte todos los idiomas nativos de la región, además de varios elementos culturales de acuerdo a un salvaje programa de “rusificación”, esclavizando a su gente, tal y como hizo con la población de Ucrania. Incluso, entre 1915 y 1917, posterior a la escritura de este poema, sucedió el genocidio armenio.

Como es lógico, los pueblos del Cáucaso se resistían a esta tal “rusificación”, y aquí es dinde entra Jacob de Balmen

Я. де Бальмен – Jacob de Balmen

J. de Balmen ilustró los poemas “Haydamaky” y “Hamalia”. Además de las ilustraciones a los trabajos de Taras Shevchenko, dejó 4 álbumes de dibujos en los que representa la vida cotidiana de Ucrania de ese entonces.

En 1845, el poeta T. Shevchenko visitó Pryluky durante varios meses, quedándose donde Zakrevskii en Berezova Rudtsi, en donde lo conoció y se entero de su participación en la guerra del Cáucaso.

Al conocer el poeta la situación en el Cáucaso por la boca de Balmen, se inspiró inmediatamente en las primeras lineas de su poema:

“Tras los montes, montes, de nubes cargados,
Sembrados de penas, con sangre regados… /

Y cuando el poeta estuvo de nuevo en Berezova Rudtsi en octubre de 1845, como escribió P. Zhur:

“Fue una visita muy triste, pues Zakrevsky, por supuesto, se enteró de la muerte del bien conocido J. de Balmen en el Cáucaso”. V. Zakrevsky and T. Shevchenko estaban muy afligidos por la muerte de su buen amigo en la campaña de Darginsky. Luego Shevchenko viajó a Pereiaslav y el 18 de noviembre finalizó su trabajo sobre el poema-sinfonía “El Cáucaso”, en el que finaliza con estas lineas dedicadas especialmente a de Balmen, aunque le dedica el poema completo, de hecho:

Y a ti te embarcaron, Jacobo del alma,
Mi buen compañero, mas no por Ucrania,
Por su cruel tirano, derramar hicieron
Tanta sangre justa. De Moscú el veneno
Te tocó, apurar moscovita copa.
¡Oh, mi buen amigo! ¡Luz de mi memoria!
Que tu alma se alce por Ucrania entera,
Los túmulos viejos de la estepa otea.
Ve con los cosacos, vuela a las orillas
A llorar con ellos lágrimas antiguas,
Y de mi prisión, espérame en la estepa.

Balmen murió el 26 de julio de 1845 en la mencionada campaña en el Cáucaso.

Este buen y “sincero amigo “ de Taras Shevchenko, descendía de una antigua familia aristócrata de Escocia, en la que sus anvesteos habían sido obligados a entrar al servicio del rey de Francia. El abuelo de Jacob dejó Francia, a la invitación de Anna Ioanovna, y se enroló en el ejército ruso, siendo muerto en la batalla con los suecos.

El tio de Jacob estuvo presente en la captura de Napoleón, y su pafre también estuvo en la milicia.

El conde Yakov Petrovich de Balmen, nació el 10 de agosto de 1813 en Lininitsa como primogénito y heredero de la fortuna familiar; a corta edad recibió clases de pintura por el artista Apollo Mokritsky.

En 1830 entró a la escuela de Nizhyn, y pronto fue el primero en su clase, en donde conoció también a Eugene Hrebinka (mayor que Jacob por un año) y Sasha Afanasyev (Chuzhybinsky, 4 años mas joven).

En verano escribió a su amigo V. Zakrevsky: “Mientras estuve en la estepa, en el medio de esta planicie sin fronteras, que finaliza em la p4ovincia de Podilia en el Buh, a menudo miraba los monticulos, monumentos de la antigua gloria de mi amada Ucrania. En estas estepas hay antiguas fortalezas…. La tierra de Kozachi, las tumbas las cubren como in manto que mantiene en el suelo el valor de los ucranianos”. Y continúa: “Yo quería conocer hasta el mínimo detalle sobre la historia de mi tierra natal”.

El 13 de enero de 1831 se enamoró de Sophia Vishnevsku, de 16 años y prima. Este amor inspiró su primera obra, a la que siguió “El exilio”, primer trabajo literario ucraniano sobre los decembristas. (ref)

Como lectura adicional recomendamos Ochi chorniye – enlace.

Saklia

La Saklia – Сакля (de სახლი sahl – “casa”) – es una construcción de piedra típica de los habitantes del Cáucaso, asi como de madera en Crimea, especialmente en la zona montañosa.

En las montañas de Crimea es usualmente una pequeña edificación hecha en madera, arcilla, cerámica o ladrillo artesanal, con un tejado plano. Casi siempre ubicada em terrazas cinstruidas en las colinas montañosas e interconectada con otras Saklias, a tal punto que en ocasiones el tecjo de una es el patio de la superior.

Son construcciones sin ventanas, con piso de tierra, de una habitación y un agujero en el medio del techo para que salga el humo del fuego que se enciende en la mitad de la casa. Aunque las sakli modernas cuentan con varias habitaciones y el piso es de cerámica.

Las sakli del Cáucaso son in tanto diferentes, pues son de piedra completamente, y cuentan con varios agujeros en el techo. En caso de peligro se convierten en una fortificación privada muy resistente, y una casa muy cómoda.

Churek – Чурек

Es cocinado tradicionalmente en hirno con jarina de trigo, maiz o centeno. El origen es caucásico, de Azerbaiyán y Turquía, aunque muchos expertos sostienen que proviene de Balkaria y Circassia.

Su preparación es relativamente simple.

Ingredientes

  • 2 tazas de agua o leche
  • 1 kg de harina de trigo
  • 11 gramos de Levadura seca o 25 gramos de fresca activa
  • 1 huevo
  • 3 a 4 cucharaditas de aceite vegetal (sin olor)
  • sal al gusto
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Semilla de amapola o sésamo para espolvorear

Procedimiento

En la receta clásica se utilza agua, pero también es posible con leche.

Calentar ligeramente la leche o agua y agregar 100 gramos de la harina, junto con un poco de azúcar y la levadura. Cubrir con una servilleta hasta que suba la levadura.

Luego agregar el resto de la leche, harina y el huevi, y amasar con fuerza, luego colocar el aceite y amasar nuevamente.

La harina de trigo puede ser reemplazada por maiz o centeno; es popular el churek hecho con maíz y la harina se va agregando por porciones, dejando que suba cada vez.

Después de una hora con la masa subiendo, se procesa dandole forma de pastel, mas que de oan. Se coloca cada pastel en un plato con abundante aceite y un poco de semilla de amapola o sésamo.

Luego se deja 20 a 30 minutos en el calor, cerca del horno o dentro de éste pero a la temperatura mínima, con la puerta abierta.

Finalmente se cierra la puerta y se deja por 25 a 30 minutos a 180 grados.

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